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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aviso!!

Gente bueno que quería avisar que hay nuevos capítulos en UNA LÁGRIMA! Os podéis pasar a leerlos. Y siento no poder subir pronto los capítulos, he estado sin ordenador y ahora que empieza el instituto tardaré un poco mas. También quería avisar de que tengo nuevas ideas para nuevas historias, ya os iré informando.

Suerte a todos con los estudios, y gracias por leer. Un beso !! :)

Cap.15 Otra vez no

Ya se que es muy raro después de tanto tiempo volver, pero no será para mucho tiempo, solo unos poco días. Le pedí las llaves de la casa a mi padre y cogimos una maleta con ropa y el coche de Diego y vinimos. Al llegar y al ver la casa me recordó a mi infancia, al entrar dentro había mucho polvo, limpiamos un poco, luego nos dimos una ducha y fuimos a dar una vuelta.

Al estar un rato disfrutando de la poca gente que había y el paisaje de las casas y las tiendas escuché mi nombre.

-¡Lucía! ¿Eres tu?- al girarme la vi, era Sonia. Como había cambiado, estaba mas guapa que antes.
-Soni!- fui a darle un abrazo.
-¿Pero como estás? Cuanto tiempo sin saber de ti, años, desde lo de tu madre.
-Si, pues bien bien, no me quejo. ¿Y tu qué, algo nuevo por aquí?
-Como siempre, ningún cambio, solo que ya no estabas por aquí.
-Me echabais de menos eh.- dije sonriendo.
-Pues claro, que crees. Y veo que vienes acompañada.- dijo al mirar a Diego.
-Oh, ja ja. Sii. Se me olvidó. Soni este es mi novio Diego, Diego ella es mi mejor amiga de la infancia. - entonces se dieron dos besos.
-Veo que no te olvidas de mi tan fácil, je je. - dijo mi querida amiga, que se notaba que también me echaba de menos, como yo.
-Como olvidarme de mi querida amiga, ja ja. Y bueno cuenta me como va todo, no se nada de ti.
-Pues bien, me dieron una beca en la universidad y me iré dentro de unos meses. Y creo que ya nada mas interesante.
-Me alegro mucho, ¿y Andrea? ¿Sabes algo de ella?
-Pues...desde hace mucho tiempo que no nos juntamos así que no te puedo contar mucho de ella, me dijeron que se había ido del pueblo, pero no se donde podrá estar.
-Ah..yo vi a Cris y Lidia.
-¿Enserio? Cris me llamó hacia mucho para ver como estaba y tal y me pidió tu numero.
-Si, me lo dijo al llamarme, vino hacia la capital por trabajo con su padre y quedamos, no sabes como había cambiado, no la podía reconocer, estaba muy guapa.
-¿Y Lidia?
-Ella es mi prima, y por casualidad se encontraron cuando vino de visita.- dijo Diego un poco distante de nuestra conversión.
-¿Si? Ya dijo que tenia familia en la capital, que loca la chica.- dijo Sonia.
-Si, también había cambiado demasiado, normal, no nos veíamos desde hacia siglos. Y dime ¿aun estas con Pedro?
-Ja ja, hacia una eternidad por lo menos. Pues no, o si. Es que volvemos, nos separamos, otra vez volvemos. Pero ahora ya nada. De vez en cuando quedamos para vernos, pero solo amigos.
-Oh, y ningún otro pretendiente.
-Que va,  je je. Pero cuenta me tu, a ti te pasaron cosas mas interesantes.
-Pues la verdad es que me pasaron muchas cosas, pero..- entonces Diego no me dejó terminar.
-Yo me vuelvo para la casa para llamar a mi madre para decirle que llegamos y tal y haré algo de comer, que date si quieres y os contáis todo, ya que no os veis desde hace tiempo.
-¿De verdad?
-Si, venga nos vemos luego, no tardes ¿eh? que te conozco.- me dio un beso.- Adiós Sonia, un gusto y me la cuidas.
-Claro, igualmente.

Entonces se fue, y nosotras nos sentamos en un banco a charlar un rato.

-Y bueno cuentame, no me dejes asi.- dijo.
-Pues a ver por donde empiezo je je.- tomé aire y comencé contándole todo. Ella me estuvo escuchando con atención y la verdad se había sorprendido bastante con mi historia.
-Que fuerte tía, nunca me imaginé todo eso.
-Ya, yo tampoco.
-Pero me alegra que al final has elegido a Diego, se ve que es buena persona y te quiere.
-Si, es perfecto.
-¿Y sabes algo de Juan?- al escuchar su nombre me acordé de todo lo que habíamos vivido. También lo quería en su tiempo, pero lo quería.
-No, vino alguna que otra vez en la capital para verme pero siempre le eché, nunca quise volver con el. Iba a ser muy duro.
-No me lo puedo creer. Pues yo lo vi el otro día, creo que tiene novia. Y Álvaro también estuvo aquí, pero se volvió con su familia donde se fueron la primera vez.
-Mejor, no quiero que se encuentre con Diego. Y me alegro por Juan, tenia que olvidarme de cualquier modo.
-Ya, muy fuerte lo que me contaste cuando vino a tu casa para pedirte que volváis. Pues la verdad se veía bien, no me preguntó por ti esta vez.
-¿Por mi?- pregunté confusa.
-Si, siempre que me veía me preguntaba por ti, si sabia algo, pero como no sabia nada.
-Ah.- no sabia que mas decir, la verdad era raro volver a recordar todo de nuevo. Pero ya había empezado a ser fuerte, y no ponerme triste con el primer recuerdo que me venga en mente. En parte era bueno.
-Bueno me voy que tengo que hacer algunas cosas, y tu también te tienes que ir tu novio te espera je je. Me alegra que este aquí, de verdad. Te echaba de menos.
-Vale, oh.- le di un abrazo.- Yo también me alegro de verte, te quiero mucho amiga.

Luego nos despedimos y me dirigí hacia la casa, pero antes de esto alguien me cogió del brazo y al girarme lo vi. Era Juan.

-Lucía.- al girarme me soltó el brazo.
-Hola Juan.
-¿Cómo estás?
-Bien, y veo que tu también.- dije al ver que había un chica a su lado.
-Es mi novia Sheila. Y me alegra que estés bien. ¿Qué te trae tu visita a este pueblo lejos de tus recuerdos?
-Ah, yo también me alegro por ti.- era muy raro volver a ver a tu ex y que este con su novia y encima mas raro aun que te la presente. Pero tenia que seguir hablando.- Vine a pasar unos días aquí.
-Me parece bien, pero pensaba que estabas bien en tu capital.
-No es mi capital, vivo allí, pero quería pasar unos días de vacaciones. ¿Tienes algún problema?- ¿me había enfadado? ni idea, pero lo de que era mi capital me sorprendió bastante.
-No ninguno, me alegra que todavía te acuerdas de tu infancia.
-Si, bueno, me tengo que ir. Adiós.
-Espera.. Nos volveremos a ver ¿no?
-Puede.

Ha sido el momento mas difícil de mi vida. Y no lo digo por la novia ni nada, sino por la charla. No sabia que decir, ni que contestar, ni que preguntar. Era un momento raro, y  no quería que esto vuelva a pasar. Pero por una cosa tenia miedo, y era si Diego lo conoce. Ya se que es raro que lo diga, pero con lo que pasó la ultima vez al conocer a uno de mis ex no quiero que vuelva a pasar por las mismas. Y no tiene que conocer a Juan. El era diferente a los demás, y se porque lo digo.

Estuvimos unos días estando en el pueblo y quedamos alguna que otra vez con Sonia para comer, cenar.. Por suerte no nos encontramos a Juan, eso era bueno. Hoy ya llegó el día para volver a la capital, nos despedimos de Sonia y dijo que tenia que llamarla al llegar. Es tan preocupona pero que se puede hacer. Subimos al coche y nos fuimos.

Elena:

Hoy era un día largo, había quedado con una amiga del instituto que vino a pasar unos días de vacaciones con sus padres. Pero antes bajé a desayunar que tenia un hambre. Al bajar me senté al lado de mi padre y me dijo que este fin de semana iban a venir sus padres, o sea, mis abuelos, quería presentarme a ellos así que no tenia que hacer ningún plan. Pero todavía quedaban varios días para que llegue el fin de semana. Dani estaba feliz por su llegada, porque hacia varios años que nos lo veía ni tampoco conocen a Laura, así que también se la iban a presentar. Lo que nunca creo que conoceré serán los abuelos de mi madre, pero tampoco me acordé para hablar con alguien sobre si tenemos mas familia. Tíos, primos.. Algunas veces pienso que empiezo mi vida de cero, porque apenas conozco a mi verdadera familia, me había acostumbrado con mi otra familia, la que me había adoptado y como eramos muy pocos, no eramos demasiada gente, ahora conocer a tus hermanos, y dentro de poco a tus abuelos de parte de padre y tal. Un poco raro se me veía y difícil. En ocasiones no se como expresarme ante ellos.

Total, terminé de desayunar y me fui a una plaza donde habíamos quedado. Ya me había vestido y arreglado, así que estaba lista. Cogí el taxi y me fui hacia allá. Al llegar vi a una chica rubia, con un vestido de rayas de colores, muy bonito por cierto, y llevaba un bolso blanco colgado en su hombro. Salí del taxi, le pagué, y me fui hacia esa chica.

-Paula!- ella se giró y me dio dos besos.
-Hola Elena. No sabes que ganas tenia de volverte a ver.- dijo muy sonriente.
-Te has tintado el pelo, que rara te veo. Pero estas muy guapa.- dije al ir caminando hacia una heladería.- ¿Te apetece helado?
-Ya ves, de pelirroja pasé a ser rubia. ¿No te gusta? Claro, vamos.- llegamos a la heladería, ella se pido helado de chocolate, que era su favorito. Y yo de caramelo, me encantaba.
-Ya, - me ríe.- claro que me gusta, estas muy guapa.
-Me alegro que te guste.- luego al pagar el helado nos fuimos a sentar en un banco que estaba al lado de unos arboles preciosos.- Cuenta me, ¿qué te trae estar viviendo en la capital?
-Pues con mi verdadera familia.
-¿Al final los encontraste?
-Si, y es un poco raro, pero ya me estoy acostumbrando.
-Me alegro, y ¿cómo te sientes?
-Pues, rara, mi madre murió hace unos pocos años y fue duro, porque mi hermana se empezó a drogar, soy tía, mi padre se volvió a casar. Y cosas así, difíciles, raras, pero no esta mal.
-Dios, Elena, pero que familia ¿no?
-En realidad son muy buenas personas, se portan bien conmigo, y mis hermanos aun que sean los pequeños son muy simpáticos, y me caen muy bien. No me quejo.
-Si tu estas feliz, me alegro por ti.- dijo sonriendo.
-Pero, dejemos de hablar de mi vida y cuenta me tu, ¿qué pasa contigo?
-Pues que quieres que te diga, estoy saliendo con un chico, estamos enamorados, y creo que nada mas interesante. Pero no pudo venir con nosotros porque tenia demasiado trabajo.
-Que bien, me alegro mucho amiga. ¿Y a que se dedica?
-Pues es abogado.
-Si que te los buscas bien ¿eh?
-No me quejo.- rió.- ¿Y tu que, algún novio, comprometida? No digo marido, porque me imagino que me llamarías para invitarme a la boda, o eso espero.
-Ja ja, estoy con alguien, pero no creo que sea el definitivo. Claro que te llamaré, pero cuando llegue el momento de eso, aun queda.

Estuvimos hablando durante bastante tiempo, luego fuimos a dar un paseo.

Lucía:

Estuvimos ya cerca de la capital, estábamos a tan solo unos pocos kilómetros. Por el camino estuvimos hablando, cantando, riendo.. Pero, al estar un momento hablando, y al girarme para ver la carretera, un coche estaba viniendo hacia nosotros. Lo único que recuerdo de ese instante es que creo que el coche dio unas cuantas vueltas, y lo demás se volvió negro, pero muy negro.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cap.14 Pensarlo mejor

Elena:

Fui a dar una vuelta y a encontrarme con unos viejos amigos que estaban en la ciudad, y quedamos para tomar algo y hablar sobre como nos a estado yendo todo este tiempo. Luego al estar hablando un buen rato me fui hacia casa. Al llegar vi a Luisa preocupada y me dijo que vaya al salón que estaba mi padre allí. Al entrar y dejar mi bolso en el sillón lo noté muy preocupado.

-Papá, ¿qué pasa?- al escucharme se dio la vuelta y me miró con cara de estar enfadado y triste, pero seguía sin entender nada.
-Tu hermana.
-¿Qué pasa con Lucía?
-Pues que siempre que viene aquí es para pedir algo, como ya sabes.
-¿Y que pidió ahora?- dijo yo también bastante preocupada. Mi hermana ultima mente pasa de su familia, y siempre nos busca por pedir ayuda en algo, no lo entendía. Pensaba que había cambiado por lo que decía mi hermano y mi padre.
-Dinero para un billete de avión.
-Papá, deja la, ella sabe lo que hace, y deja de preocuparte.
-Pero aun tiene diecisiete años, ¿dónde podrá ir?
-Dentro de poco cumple los dieciocho papá, será mayor de edad y podrá hacer lo que quiere.
-Elena, quedan meses para que sea mayor de edad. Ahora no puede ir a ningún sitio. Y lo mas importante, no me dice que le pasa.
-Iré a hablar con ella, vale. No te preocupes.

Entonces, recogí mi bolso y me fui hacia la casa de Lucía. La verdad me empezaba a preocupar bastante por mi hermana. Lo poco que he visto a mi padre nunca lo había visto así, se veía bastante enfadado y a la vez tan triste y preocupado. Y siento que no me puedo poner en su lugar, no se si alguna vez podría aguantar la vida que tienen ellos. Es bastante difícil saber que eres adoptada y luego al conocer a tu familia, tus padres biológicos están divorciados, tener dos hermanos menores, y luego mi madre muere, y yo sin poder sentir un poco de dolor por su muerte, solo logré conocerla por unos días y no fueron muchos. Mi hermana ha sufrido demasiado y la entiendo aunque no mucho, pero no tiene derecho de hacer sufrir a nuestro padre de tal manera. Sonaba un poco raro decir nuestro padre pero bueno.

Estuve tan pendiente de mis pensamientos, que al fin llegué a la casa. La puerta estaba abierta. Llamé al ascensor y subí. Toque al timbre. Me abrió Lucía, estaba con mucha prisa y rara.

-¿Qué haces aquí?- me preguntó al verme.
-Vine a hablar.- dije al pasar. Ella no hizo nada para detenerme y eso era bueno.
-Elena, si es..- no la dejé terminar.
-¿Dónde vas a ir? No tienes edad suficiente.- al escucharme supe que no se paró a pensar en eso, se le había ido de la cabeza.

Lucía:


-Vale tienes razón, no puedo ir a ningún sitio, pero al cumplir los dieciocho me iré. Lo necesito, pero no se si lograré aguantar hasta entonces.
-Dime que te pasa, papá esta preocupado por ti.
-Creo que nunca volví a ser la misma Lucía de antes. Cuando vinisteis a cenar papá dijo que había madurado y había vuelto. Pero no es así.- dije demasiado triste, ya que le tenia que explicar que me pasaba.
-Lucía, no digas eso, ya se que ultima mente pasas de tu familia, de nosotros, pero no tienes que irte así sin mas en algún sitio si no es nada importante.
-¿Cómo que no? Pensaba que era fuerte, pero no es así. La muerte de mamá me ha destrozado por completo y no se si algún día podré superarlo.
-Lucía, tranquiliza te por favor.- dijo al darme un abrazo. Luego nos dirigimos a sentarnos en el sofá.- ¿Por qué dejaste a tu novio solo en el hospital?
-Esta con sus padres.
-¿Y qué? El te necesita a ti. Eres tu la que tiene que estar con el sin separarse, pero tu lo primero que se te cruza por la cabeza es irte.
-Vale, tienes razón con todo, pero ponte en mi lugar aunque sea un momento. Necesita irme de este lugar, quiero volver a mi vida de siempre, ¿entiendes? Quiero ser la misma Lucía de antes de la separación de mis padres, antes de todo eso, yo era feliz y mi vida era perfecta. Pero todo cambió, y aunque nunca sea lo mismo, por lo menos quiero volver a ser feliz.- estaba contándole todo y ella me escuchaba atentamente, y se notaba que se preocupaba por mi. Y tenia razón pero yo como siempre, tengo miedo a todo.
-¿Y no lo estas con Diego?
-Claro que lo estoy. El problema es que no supero la muerte de mamá.
-Su muerte te ha afectado mucho. Pero no tienes que hacer ninguna estupidez como irte así sin mas, solo por volver a recordar que ya no esta entre nosotros.
-Tu no lo entiendes ¿verdad?
-¿El que tengo que entender?
-¿El qué? Nunca conociste como mamá sufrió por el divorcio, y lo peor de todo es que si nunca se hubieran separado esto no hubiera pasado, porque entonces no estaría viviendo en la capital, estaría con ella y estaría viva. Es que todo empezó desde que se separaron. Y mi vida cambió.
-Lucía, nunca te olvidaras de eso si no piensas en tu futuro con Diego. Mamá quera que vivas tu vida, no que sufras por su muerte cada dos por tres.
-No es fácil Elena. Lo he intentado y pensé que lo había superado pero no fue así.

Dentro de varios meses.

Mañana iba a ser por fin mi cumpleaños, ya iba a tener dieciocho años, iba a ser mayor de edad. Os estaréis preguntando que si al final me iba a ir por un tiempo. Pero decidí que por ahora no, desde que Elena y yo hablamos me puse a pensar y me di cuenta de que soy una egoísta que no piensa en la persona que me necesitaba. Entonces desde ese día estuve con Diego en el hospital todo el día, he estado apoyando lo en todo, y creo que necesitaba pensar en otra cosa no en mi madre. Y lo había logrado, dejé de pensar en ella hasta hoy, mi madre faltó en mis dos últimos cumpleaños, y no me alegraba mucho. Pero mañana tendría que ser un día especial para mi, y lo tendría que cumplir.

Hoy me levanté muy feliz, y Diego estaba a mi lado sonriendo, porque como estaba tan pendiente de mis pensamientos estaba sonriendo a la vez. Entonces el también lo hacia conmigo aunque le daba igual no saber en que pensaba.

-¿Vas a hacer la fiesta de cumpleaños al final?- me preguntó después de parar de sonreír.
-No se. Ya se que son los dieciocho, pero no estoy muy segura de eso.
-Yo creo que estaría bien celebrarlo, pero es tu decisión, tu decides.- dijo después de darme un beso en la frente y levantarse para ir a darse una ducha.

Tenia razón de celebrar mi cumpleaños pero como le dije no estaba muy decidida. Quería pasar todo el día con el, solos disfrutando del día mas feliz de mi vida. También podríamos ir a alguna ciudad cerca para pasar el día, pero no estaba muy segura. Estuve un rato en la cama pensando, pero luego me levanté para desayunar algo. Luego me duché, me arreglé y salí a ver a mi familia. Y si, hacia meses que iba a visitarlos cada día para verlos como estaban y eso, aunque lo peor de todo es que tuve que ser fuerte cuando veía a Sergio y la mosquita muerta de su novia, aunque suena raro siguen juntos.

Cogí la moto y me fui directa, Diego se quedó en casa y luego iba a ir a ver a su madre que estaba un poco enferma, tenia algún tipo de virus o algo así. El ya se había recuperado del todo con el accidente. Y me alegraba, y lo mejor es que gracias a mi hermana, pensé en todo y decidí que lo mejor será quedarme aquí y no dejar a Diego con lo del accidente.

Al llegar a la casa, toqué al timbre y como siempre me abrió Luisa, luego me dirigí al jardín donde se encontraba mi padre. Lo saludé y me dijo que vaya a ver a mis hermanos, que aunque era la pequeña tenia que preocuparme en ellos. Fui a verlos y estaban Elena, Dani, Carla y como siempre los dos tortolitos, que mal me caen. Les saludé a ''todos'' un poco anticuado decir eso, pero que podía hacer. Me senté al lado de Carla que estaba con la niña, no sabéis como había creído la pequeñaja de la casa, era tan mona, y cada vez que iba a visitarlos me pasaba un rato jugando con ella, creo que era la única personita que me quería de todos. Y aunque parezca raro mi padre y yo no hablamos mucho solo nos preguntamos como nos va y tal, Irene, pues ella ultima mente tenia mucho trabajo asique no pude verla mucho, Luisa ella es la mejor, sin palabras. Y los demás, pues ni caso. Pendientes de ellos. Mi hermano muy pocas veces esta en casa, asique no hablamos mucho pero cuando podemos pues nos contamos cosas y tal. Y Elena pues... de vez en cuando quedamos para ir de comprar y eso pero ya esta, hace poco empezó a salir con algún novio de la universidad que tenia pero lo dejaron y volvieron a empezar, raro, pero si ella esta feliz.

Estuve un tiempo en esa casa y me fui hacia casa. Me moría de hambre, asique al llegar vi que Diego había preparado ya la comida.

-Hola preciosa.- se escuchó decir de la cocina.
-¿Pero tu no estabas con tu madre?
-Si, hace poco llegué.- se volvió a escuchar.
-Ah, bueno.- dije al dirigirme hacia el cuarto, para cambiarme.
-¿Cómo te fue a ti hoy?
-Bien, como siempre.- dije al ir hacia la cocina, para ver que había preparado.- Mmm, que rico huele.
-Me alegra que te guste.
-Y tiene buena pinta.- dije al darle un beso tierno, como siempre.
-¿Ya decidiste que vas a hacer mañana?
-No haré nada.- dije al poner las cosas en la mesa para empezar a comer.
-Como quieras, tu decides.
-Siempre dices lo mismo.
-Tengo que apoyar a mi novia, ¿no crees?
-Si.. pero podrías animarme mas si tanto deseas que celebre esa fiesta.
-Ja ja, ahora echame a mi las culpas. No quiero ser mal novio, ¿sabes?
-Nunca lo serás, tranquilo.- dije al reírme un poco.
-Eso dices ahora.

Comimos y hablamos, como siempre. Nos contamos todo, como nos fue el día, que pensamos hacer durante las siguientes horas y eso. Creo que es una buena relación la nuestra, le quiero, y quiero que hacemos bien decidir contarnos todo. Esa es mi opinión.

Dentro de unos días...

Si bueno, pasaron varios días, y la verdad fue un cumpleaños bueno, me hicieron una fiesta sorpresa Diego y Nati. Nos lo pasamos muy bien. Pero ahora que tenia dieciocho años quería hacer una cosa. Un poco arriesgado de mi parte pero quería hacerlo. Se lo conté a Diego y me quiso acompañar. Hoy o mejor dicho ahora mismo, nos encontrábamos en la casa de mi madre, bueno mi casa. Había pasado tanto tiempo sin volver a mi querido hogar.