Seguidores

Vistas de página en total

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cap.13 Decisión tomada

Me fui a casa y dejé a sus padres que se quedaran con el. Pero al andar hacia casa me decidí para ir a ver a Nati, hacia tiempo que no quedaba con ella y necesitaba hablar. Toqué al timbre, nadie me abría pero al final fue ella quien abrió.

-Lucía, que sorpresa.- dijo al darme un abrazo.
-¿Puedo pasar?
-Claro, pasa.- y nos fuimos hacia su cuarto.
-¿Cómo estás? Me he enterado que tienes nuevo piso y lo compartes con Diego, me alegro mucho por vosotros. Iba a llamarte un día de estos para quedar, pero no he tenido tiempo. Te tengo una sorpresa. ¿Te pasa algo?- no escuché mucho de lo que dijo, estuve mas pendiente  de mis pensamientos que de otra cosa y se había dado cuenta.
-Eh?.. ¿qué decías?
-¿Qué te pasa?
-Diego tuvo un accidente. Pero ese no es el problema, volvió Álvaro y necesitaba hablar con alguien.
-Oh, Lucía.- dijo al darme otro abrazo.
-Nati, soy débil. Pensaba que había vuelto a ser la misma Lucía de siempre, la buena, pero me equivocaba. Solo era un papel que interpretaba...- y me volvieron a salir las lágrimas.
-No llores, tranquila. Y no digas eso. Eres muy fuerte, te han pasado muchas cosas y tu nunca te rendiste, siempre luchaste por lo que querías, y mira, te metiste en mi mundo y se te complicó todo, pero al estar en la clínica, tu seguiste a delante, y ahora estas formando una familia, tienes una relación con una persona que te ama. Y no digas que eres débil, porque si me hubieran pasado todas esas cosas que a ti, ya me hubiera suicidado.
-¿Y te crees que no lo he pensado hacer? Muchas veces, pero siempre hubo un cambio en mis planes. Y me tiraba hacia atrás.
-Lucía, no pienses en eso ahora. Y no digas que eres débil. Tu has pasado por mucho y ahora eres feliz.
-No lo soy, o al menos, lo era antes. Pero todo cambió hoy.
-¿Por qué hoy?
-Porque al ver a Diego en la camilla por culpa mía, y luego al ver a su madre con el, me di cuenta de que nunca olvidé lo que me pasó. Pensaba que había empezado de cero, pero mi vida pasada sigue detrás mía, y no me deja respirar tranquila. Siempre me perseguirá mi pasado.
-Lucía, te estas rindiendo, y no quiero que lo hagas. Porque tu puedes, y solo por eso no vale la pena.
-Es que, quiero volver a hablar con mi madre Nati, pero eso nunca pasará, porque ya no esta entre nosotros. Y lo peor de todo es que me ha bajado mucho el ánimo, no puedo creer que me este pasando todo esto a mi. Es muy difícil, y se que desde ahora toda mi vida será difícil. Tomaré decisiones equivocadas y me arrepentiré. Y no se que hacer. No se si volver al hospital  y ver la familia feliz que tiene Diego, y que mi familia fue feliz hace mucho tiempo y ya no será lo mismo.
-Si pudiera hacer algo por ti.
-Pero no puedes, y siento venir a molestarte, pero necesitaba desahogarme. Mejor me voy a darme una ducha lo necesito. Y también pienso ir unos días lejos de aquí, necesitaré respirar aire puro.
-No cometas ninguna locura, Diego te necesita y no te puedes ir así sin mas.
-Nati, entiende me, necesito un poco de tiempo, me despediré de el y le pediré perdón. Pero de verdad que lo necesito. No puedo seguir así.

Me despedí y me fui a casa. Me duché, volví hacia el hospital tenia que explicarle lo que tenia pensado hacer, era una tontería dejarlo, porque siempre estuvo conmigo. Pero me tendría que entender por alguna razón. Necesitaba estar con el, pero así como estoy en estos momentos no conseguiré nada. Tengo que intentar pensar muy bien lo que quiero hacer, mi futuro es importante para mi, y el pasado ya no quiero que ronde por mi cabeza. Y la única forma era desaparecer de aquí, ir a algún sitio lejos, y diferente. Donde nadie me conozca. Lo mejor es empezar de cero en un sitio lejos, pero no podría, ya que aquí acabe de formar mi pequeña familia, que aunque eramos dos eran bastantes para formar ya una familia. Y sabia que con Diego seguiría formando nuestra familia, hijos, nietos, bisnietos. Eso ya lo tenia mas que claro.

Llegué al hospital, subí hacia donde se encontraba su cuarto y entré, pero antes toqué a la puerta. Al entrar lo vi en esa camilla, no aguantaba verlo así. Entonces al verme sus padres se fueron  nos dejaron solos.

-¿Estas bien Lucía?
-No mucho. Diego, se que te enfadaras conmigo pero necesito hacerlo.
-¿El qué? ¿Qué pasa?
-Quiero irme unos días lejos de aquí, necesito alejarme de este país. Vacaciones o como quieras llamarlo, pero necesito irme por un tiempo. No se cuanto, pero lo necesito.
-Lucía...- no le dejé terminar.
-No, no digas nada. Ya se que no quieres que lo haga, ni tampoco te quiero dejar solo aquí, porque cuando estaba yo en el hospital tu estabas conmigo, y si, soy una egoísta no pienso en nadie mas que en mi. Pero de verdad que lo necesito.
-Me parece bien..- tampoco le dejé terminar.
-Lo siento, si me quieres dejar lo entenderé.. ¿qué?
-Que si de verdad quieres irte, lo entiendo. Lo necesitas.
-De verdad dejarás irme?
-No soy tu dios ni nada de eso, para mandarte a hacer algo obligada mente. Tu sabes lo que haces y estoy contigo.- al escuchar que me ha apoyado en todo fui y le di un beso.
-Te quiero mucho, nunca lo olvides..
-Yo también te quiero. ¿Cuándo te quieres ir?
-No lo se, hablaré con mi padre para un billete de avión en algún sitio del mundo, que no se donde será.
-Lucía.
-Dime.
-Solo hay un problema.
-¿Cuál?
-No quiero que te pase nada malo, ¿vale? Promete me que a donde vayas vas a cuidarte.
-Por supuesto que me cuidaré.

Me despedí de el y me fui a hablar con mi padre, tenia que contarle mi plan. Pero ahora que pienso, me he olvidado de todo el mundo. Des de que decidí mudarme y toda esa historia dejé de ver a mis amigos, de hablar con ellos, de quedar. Y tampoco hablo mucho con mis hermanos, mi vida es terrible por una parte, y por otra feliz. No quiero perder a las personas que quiero. Ya se que esto no tiene nada que ver con lo de antes. Pero creo que debería pensar en mis relaciones, porque las perdería si seguía como antes, sin dar señales.

Llegué a la casa, toqué al timbre y me abrió Luisa. Se alegraba al verme y me dio un abrazo.

-Luci! Cuanto tiempo querida.
-Hola Luisita. Quería hablar con mi padre ¿está?
-Si claro, en la sala.
-Siempre esta allí, ¿no trabaja o que?
-Si pero volvió hace poco y se puso a ver la tele.
-Ah bueno, voy a ir a verlo.
-Vale.

Me fui hacia el salón y por mi suerte estaba solo.

-Hola papá.
-Hija, ¿cómo estas?
-Ni bien ni mal. Pero deja el tema, quiero hablar contigo.
-Ya, siempre que vienes aquí es para pedir algo. Ya no llamas, me tengo que enterar por tu hermano que estas en el hospital porque Diego tuvo un accidente. Y sabes como odio enterrarme por otra persona.
-Papá, por favor. Quiero dinero para un billete de avión.
-¿Un billete de avión? ¿Para que?
-Necesito irme de aquí. Pensar.
-¿A que se debe eso ahora?
-No quiero hablar de eso.
-Toma.- sacó el dinero y me lo dio.
-Adiós y gracias.

Se había enfadado. Y es lo normal. No hablé con el desde la cena que hicimos para enseñar el piso y ya. Al salir de la casa y dirigirme a la mía. Al entrar para hacer la maleta y todo me sonó el móvil. Pero no lo cogí.

lunes, 20 de agosto de 2012

Cap.12 Maldito accidente

Al escuchar lo que me dijo el doctor, no podía aguantar, se me cayó el móvil en el suelo y se partió en trozos. Al mismo tiempo se me empezaron a caer las lágrimas, esparciéndose por mi rostro. Los ojos seguramente los tenia ya rojos. Y no podía seguir perdiendo mi tiempo, así que me levanté me puse algo de ropa, porque me había puesto el pijama, cogí las llaves y el móvil de Diego, ya que el mio se había roto.

Cogí la moto y fui hacia el hospital. Al llegar busqué al doctor. No lo encontraba pero una enferma me ayudó a buscarlo. Al fin lo encontré.

-Lucía, Te estaba hablando hasta que la llamada se cortó.- dijo preocupado.
-Es que...me puse muy mal y el móvil se me cayó al suelo, y se rompió.
-No te preocupes, no es nada grave.
-¿Cómo supiste llamarme a mi?
-Cuando estuviste internada, el venia a menudo a visitarte, por eso supe que os conocíais. Y como tenia tu numero guardado..
-¿Y qué le pasó?
-Un coche le dio un fuerte golpe de la cintura para abajo.
-¿Y cómo esta? ¿Le ha pasado algo malo? ¿Esta bien?
-Tranquila, le estamos haciendo radiografias, por si tiene alguna fractura, o algún hueso roto. Estamos esperando los resultados. Al tenerlos te avisaré.
-Gracias doctor, por todo.- dije sonriendo.- ¿Lo puedo ver?
-No es nada. No por ahora, estamos haciendo las radiografias y todo esto, pero cuando se pueda ya te aviso.
-Vale, voy a llamar a mi hermana. Hasta después.
-Hasta después.

Se despidió con una sonrisa. Luego cogí el móvil de Diego y llamé a mi hermana, ya que era la ultima persona a la que llamé, y le pedí ayuda.

-¿Elena?
-¿Lucía? ¿Qué pasó ahora?- creo que la había despertado. Ya eran las doce de la noche, demasiado tarde para ella, y bueno estaba a punto de ser la una de la madrugada.
-Estoy en el hospital, Diego tuvo un accidente, y necesito que vengas, no quiero estar sola.
-Pero...vale ahora iré. ¿Es el mismo hospital donde estuviste tu?
-Si ese mismo.
-Vale, en unos minutos estaré allí.
-Gracias.

Y colgó. Estuve en la sala de espera hasta que aparicio ella con mi hermano. Me sorpendí porque solo se lo dije ella. Pero se lo habrá contado a Dani, no me importaba, me sentía mejor de que el estuviera allí conmigo. Lo raro es que no lo llamé a el, sino a Elena. Y siempre que necesito ayuda se la pido a el, pero esta vez no se que me pasó.

-¿Qué le pasó Lucía?- me preguntaron los dos.
-Un coche le dio un golpe, y ahora le están haciendo radiografias por si hay algún problema.- contesté triste.
-¿Y ya le has visto?- me preguntó mi hermano.
-No, el doctor no me dejó, ya me iba avisar cuando podía.
-¿Y que pasó que se fue de la casa?- siguió preguntando.
-No preguntes lo que ya sabes, porque ya te lo habrá contado Elena al venir.- y la miré, ella se giro hacia otro lado, significado, de que ya se lo había contado todo.
-Pero quiero que me lo digas tu.
-Volvió Álvaro y al vernos el se fue.
-¿Álvaro? ¿Y que quería?
-No se, marear, como siempre.

Estuvimos un tiempo ahí metidos en ese hospital, que ya lo odiaba. Ya estaba cansada y me había dormido apoyada en el hombro de mi hermano, y no se cuando me había despertado para decirme que vaya a casa a darme una ducha y comer algo y luego ya volver al hospital. No quería pero al final tuve que hacerlo.

Al arreglarme y hacer todo lo que me mandó hacer mi hermano. Me fui hacia el hospital otra vez. Al llegar me dijo el medico que ya podía ir a verlo. Al entrar en el cuarto donde se encontraba, lo vi, echado en la cama, con los ojos cerrados y vendas en una de las piernas y en uno de los brazos. No aguantaba verlo así, asique salí de allí como pude. El medico me vio y me preguntó que me pasaba, le conté que no podía verlo así, y que era mi culpa. Y lo era, entonces mis lágrimas volvieron a salir. El me abrazo y me dijo que me tranquilizara. Luego me contó que no había ningún problema en las radiografias solo unas pocas fracturas en el brazo y esguince en la pierna. Por eso tenia las vendas.

Me decidí por entrar, no quería dejarlo solo en estos momentos. El siempre estuvo conmigo pasara lo que pasara. Así que me senté en la silla que estaba al lado de su cama y comencé a pensar. Era por mi culpa por estar aquí, en la camilla. Todo era por mi. Si no hubiera venido Álvaro el nunca lo hubiera conocido y tampoco se iba a ir, y no iba a tener este maldito accidente.

Me había dormido. Habían pasado horas y ya era el día siguiente. No pude creer que me haya dormido. Al despertarme ya era de día y justo en ese momento entró el doctor. Me preguntó si estaba bien y le dije que si. Estuvimos un rato hablando sobre lo que le pasó a Diego. Y al rato se despertó. No me lo creí, ya estaba abriendo los ojos, me encontraba mejor aun, había despertado al fin. Me alegraba. El doctor se fue y me quedé hablando con el.

-¿Cómo te encuentras?- dije al sentarme a su lado.
-Bien, un poco con dolor, pero bien. ¿Y tu cómo te encuentras? ¿Has pasado toda la noche aquí?- dijo al girarse hacia mi.
-Un poco mal por lo que te pasó, pero bien. Si, me había dormido.
-No te preocupes por mi, estoy bien, solo fue un accidente.
-Si, solo fue un accidente. Lo siento Diego.
-¿Lo sientes por qué? Tu no tienes la culpa de nada.
-Si la tengo. Si no hubieras conocido a Álvaro, esto no hubiera pasado.
-Pero que dices. Ninguno tiene la culpa. Ya te dije que fue un accidente.
-Diego por favor. El doctor llamó a tus padres, llegaran en cualquier momento.
-¿Qué? Si me ven así, se acabará todo.
-¿Todo qué?- dije sin entender de que hablaba.
-Mis padres iban a hacer una fiesta de la llegada de mis tíos y mi prima, y querían que vinieses. Pero si me pasó esto, no habrá fiesta ni nada.
-¿Y cuándo es la fiesta?
-Este fin de semana.

Estuvimos hablando un rato hasta que tocaron a la puerta. Al entrar vi a una mujer de unos treinta años por ahí. Y un hombre alto, de unos cuarenta y tantos. Me imaginé que eran los padres de Diego y así fue. Al verlo así su madre fue hacia el a abrazarlo, y el abrazo fue acompañado de un beso en la frente. En ese instante me acordé de mi madre. La echaba tanto de menos. No logré despedirme de ella en persona. Y entonces se me calló una lágrima de los ojos y yo sin darme cuenta. Pero Diego se dio cuenta.

-Tranquila.- dijo al cogerme de la mano, que la tenia puesta en su cama.
-Tu serás la famosa Lucía ¿no?- dijo la mujer al mirarme y acercarse a mi.
-Si esa soy.- dije al darme cuenta y limpiarme la lágrima antes de que me viera la señora.
-Soy Julia, encantada de conocerte. - dijo al darme un abrazo a mi también.
-Igual mente.- dije con una sonrisa falsa. Pensaba que no se había dado cuenta de mis pocas lágrimas, pero si.
-¿Por qué llorabas?
-¿Yo? Por nada, tranquila.
-Mamá, será mejor que nos dejes solos.- dijo Diego, entonces su madre se fue, y hace un rato su padre también a por algo de beber.- ¿Qué te pasa?
-Nada.- dije al levantarme y ir hacia la ventana.
-Lucía, no me mientas, puedes contar conmigo, estamos juntos en esto ¿no?
-Si, pero...
-Pero nada, dime que te ocurre.
-Al ver a tu madre preocupada, me acordé de la mía.- dije al girarme y volver hacia él.- La echo mucho de menos Diego.- entonces lo abracé y empecé a llorar como nunca. Como si volviese el dolor otra vez en mi. Pensaba que ya había arreglado el problema de mi madre, pero ya veo que no. Siento aun ese vació que comencé a tener desde que me dieron la noticia de que ya habia muerto. Y pensaba que ese vacio ya estaba ocupado por otra tontería. Pero ahora se que nunca podrá ser ocupado por otra cosa, siempre quedará vacío. También pensaba que era fuerte, y que quise olvidar todo mi pasado y empezar de cero, pero no. Aun era débil, y no sabia hasta cuando seguiría así. Tengo miedo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Cap.11 Desaparició

Diego se fue de la casa muy alterado y cabreado. Ya era de noche y no sabia nada de el. Era muy raro. Me estaba preocupando, eso no era normal en el. No aparecía. Al estar pendiente de mis pensamientos, sonó mi móvil, al cogerlo vi que era del hospital.


Cinco horas antes....

Cuando llegó Diego y nos vio a mi y a Álvaro hablando o mejor dicho chillando, ya que le decía que se vaya y no me hacia caso, se nos quedó mirando, sin saber que decir o sin saber como reaccionar.

-¿Qué esta pasando aquí? ¿Y tu quien eres?- dijo esto ultimo dirijiendose hacia Álvaro.
-No es nadie, ya se iba.- dije al dirigirme hacia la  puerta y quería abrirla pero Álvaro la cerró.
-He venido a hablar y no me iré hasta no haber conseguido lo que vine a hacer. Y soy Álvaro ex de Lucía.
-Álvaro vete, no me hagas cabrearme mas de lo que estoy.- dije otra vez chillando.
-Yo mejor me voy, necesitáis hablar a solas.- dijo Diego al dirigirse hacia la puerta.
-Diego espera, el ya se había.- pero ya había salido de esa puerta.- Mira lo que conseguiste.
-Es un cobarde.
-¿Pero quien te crees de venir a mi casa y insultar a mi novio?
-Ah, ¿que era tu novio? Pues que bajo has caído. Pensaba que estarías con algún modelo, futbolista, actor... Ahora que eres rica.
-Anda calla te, y vete.
-No me iré, ya te lo dije. Quiero que me expliques porque no quieres volver conmigo.
-Estoy con alguien, y entre nosotros no nunca habrá algo, entiende lo ya.
-He estado perdiendo mi tiempo. Mejor me voy. Ah, has cambiado mucho Lucía, antes no eras así.
-Tu y tu novia, y mucha gente mas habéis tenido que ver en mi cambio. Porque me habéis destrozado todos vosotros la vida. Y si, mejor vete.

Al salir de la puerta, me senté en el sofá arta de todo. Nunca pensé que iba a volver, ni tampoco que Diego iba a conocer al primer amor de mi vida. Que solo me hizo daño. Pero no quería hablar de eso, no quería volver a mi pasado, quería pensar en mi presente y en mi futuro, y sabia muy bien que quería pasar toda mi vida con  la persona que elegi. Y me di cuenta de que elegí bien. Ya se que no sabéis casi nada de Diego, y que no os he contado nada, pero ahora creo que llegó el tiempo de hablar de la persona que quiero, y querré siempre.

Diego, el era alto, moreno, tenia una sonrisa perfecta, me volvía loca. Me encantaba pasar tiempo con el. Era también rico, normal, todos los que están aquí en esta zona y que he conocido, tenia bastante dinero, como Irene. Pero bueno, aun no había conocido a su familia, pero me había hablado mucho de ellos. Tenia padres muy buenos por lo que me decía y era hijo unicó. Su padre era director de películas y su madre era diseñadora de ropa. Pero hacia ya varios meses que no trabajaba. Se preocupaban mucho por su hijo, siempre han estado apoyando lo en todo, y ayudando le a conseguir lo que el quería. Pero hace  un año mas o menos tuvo una pelea con un chico, y estuvo en el hospital internado por tener varias heridas. Entonces sus padres se habían preocupado todavía mas, pero como a el le daba igual la pelea y todo eso, quiso independizarse, y por eso les pidió vivir solo en un apartamento. Se empezó a juntar con Nati, y compañía, y empezó a beber y toda esa historia por la que pase yo. Pero la mejor parte es cuando me contó que lo dejó todo eso al conocerme. Me contó que cuando me vio la primera vez se quedó flechado. Que era la única que ocupa sus pensamientos. Y que la ultima vez que bebió fue cuando perdí mi virginidad con el. Des de entonces se hizo la promesa de no volver ni a beber ni a nada mas. Porque no quería que pasara algo parecido con otra chica, ya que yo le importaba en aquel entonces. Y ahora. Pero me había preocupado demasiado con lo de esta tarde. Nunca lo había visto así, cabreado, o no se. Como si quería pegar a alguien. Me había entrado demasiado miedo. No sabia si iba  a cometer alguna locura o algo. Estaba asustada.

Llamé a Eva y le conté lo ocurrido, pero me dijo que me tranquilizara, pero no lo conseguía. Intenté llamarlo a el también, pero se había dejado el móvil en casa, entonces no había ninguna posibilidad de encontrarlo. Solo era esperar.

Diego:

Al salir de esa puerta, no sabia donde ir, no podría aguantar en un mismo sitio si hay alguien que ha estado con mi chica. Primero era cuando estuve en el hospital con ella y llegó Martín, tenia que desaparecer de ahí. Y ahora otro ex suyo, me tuve que ir otra vez. No se si soy un cobarde, pero no quiero volverme a pelear con alguien. No quiero que mis padres se preocupen otra vez de mi como la ultima vez que tuve una pelea. No quiero preocupar a mi madre, a sufrido bastante, con haber perdido a mi hermano o hermana que iba a tener. No se lo he dicho a nadie, pero hace unos meses mi madre había quedado embarazada, y tuvo un fuerte dolor en el estomago y sangró, yo me encontraba con ella, me preocupé mucho, y la llevé al hospital. Ella todavía no me había dicho que estaba embarazada, y cuando el doctor me dijo que lo había perdido, me quedé sin saber que decir. Ella sufrió mucho, y mi padre también, pero siguió con su vida. Y ella dejó de dedicarse a la moda. Ya le daba igual, intenté varias veces convencerla de lo contrario pero ni caso. Es como si hablase con la pared.

Estuve por la calle dando vueltas, sin saber donde ir y perder el tiempo. Luego ya volvería a casa cuando ya se hubiera ido ese imbécil, que no se porque tuvo que aparecer así sin mas. Y me daba igual no conocerlo, tampoco necesitaba ser su amigo. Estuve pasando por un paso de cebra, y como estaba con mis pensamientos en mi cabeza y sin darme cuenta, sentí un fuerte golpe en mi pierna, y en la cintura. Luego lo único que me acordé fue cuando me caí y se me izo todo negro.

Lucía:

No sabia que hacer, me volvía loca. Estaba mirando la hora en cada momento, y la puerta por si se abría ya de una vez. Pero nada. No aparecía. Diego se había esfumado. Y no volvía. Ya no aguantaba mas y llamé a Elena.

-Hola hermana desaparecida.- dijo ella burlándose, ya que hacia días que no había llamado ni nada.
-Si, si. No he tenido tiempo.
-Normal, lo ocupada que estas con tus asuntos noviesgos.
-Calla.- dije un poco riéndome.
-Y bueno ¿que te trae tu llamada?
-¿Cómo sabias que necesitaba tu ayuda?
-Porque si llamas así sin mas, será por algo ¿no?
-Si bueno. Diego se fue y no se nada de el. Estoy preocupada.
-¿Peleasteis?
-No, ¿cómo crees? Es que.. aparicio mi ex y al llegar se fue. Y ya pasaron varias horas des de que se fue. Y no se que hacer.
-¿Le has llamado?
-Su móvil esta en casa.
-Aii, entonces no se que decirte, solo tienes que esperar.
-¿Pero y si le pasó algo? No me lo perdonaré..- dijo a punto de empezar a llorar pero me contuve.
-Tranquila, no era tu culpa. Y no te la eches. Volverá, tu relaje te ¿vale? Ve a dormir que es tarde y al despertarte ya habrá llegado.
-No podré dormir.
-Tu intenta. Buenas noches, y tranquiliza te.
-Vale, gracias por nada. Adiós.
-Pequeñaja, encima que intento ayudarte.- dijo riéndose.
-Me reiría, pero no estoy de mucho ánimo que digamos.
-Ja ja, me rió en tu lugar tranquila. Adiós peque.
-Adiós.

Le hice caso, me fui a mi cuarto, y me acosté en la cama, pero no conseguí dormirme. Estuve pensando en todo lo ocurrido de hoy. Al estar pendiente de mis pensamientos, sonó mi móvil, al cogerlo vi que era del hospital.

-Bueno?
-¿Lucía?
-Si, soy yo.
-No se si te acuerdas de mi, era tu medico cuando estuviste internada por la dosis de droga.
-Mm, ah si. Hola doctor. ¿Y a que se debe su llamada?
-Era para avisarte de que Diego tuvo un accidente.

jueves, 9 de agosto de 2012

Cap.10 Volvió

Habían pasado varios días des de que llevamos viviendo en el apartamento y nos va muy bien, en la relación también estamos bien, felices por lo que puedo decir por ahora. Y me alegra que por fin allá encontrado a esa persona o ese trocito que necesitaba para volver a ser yo misma y estar feliz no sufriendo como hasta ahora. Me desperté un poco cansada, y eso que anoche me había acostado temprano porque hoy tenia que ir a buscar algún trabajo para poder realizar, pero tenia un sueño horrible. Me levanté con un dolor de cabeza impresionante. Pero decidí tomar alguna pastilla para ver si se me pasaba. Fui a darme una ducha, desayuné y me tomé la pastilla. Al cabo de una hora ya se me había pasado el dolor. Me arreglé y salí. Diego no estaba porque se había ido a ver a sus padres, que hacia tiempo que no los iba a visitar.

No cogí la moto porque no la necesitaba, así que pasaba por algunos lugares y les daba mi currículum para ver si me llaman un día de estos para contratarme. Lo peor de todo es que había soñado con estudiar hasta los dieciocho y luego ya iba a decidir si seguía estudiando o ya empezar a trabajar. Pero con todo lo que me pasó había perdido demasiados días de estudio y con la muerte de mi madre que dejé de ir, se me había jodido todo. Pero tenia el graduado de secundaria. Eso era lo bueno.

Al estar unas cuantas horas por la ciudad, me había cansado así que decidí ir a un bar a tomar algo porque me moría de sed. Estuve una media hora y luego me fui para casa. Me di una ducha otra vez porque me había cansado y quería refrescarme y relajarme, luego me eché en el sofá con un paquete de palomitas que me había echo y empecé a pasar programas con el mando. Me llamó Diego para decirme que iba a llegar a la noche, porque se quedaba a comer en casa de sus padres. Luego alguien había tocado el timbre y fui a abrir. Al abrir la puerta lo vi. Era el. Estaba en frente mía, como si nunca se hubiera ido, y nunca me hubiera dejado. Estaba en tan solo unos centímetros de mi.

Diego:

Iba a quedarme toda la tarde en casa de mis padres, no quería pero al final mi madre me convenció. Me dijeron que querían charlar un rato ya que des de hace varias semanas no vengo a visitarle solo les llamaba para decirles que estaba bien y que no se preocupasen. Nos sentamos en la mesa todos a comer. Aun no le había presentado mi familia a Lucía pero esperaba que dentro de muy poco sea posible que los conozco y ellos a ella.

-Hijo, a ver cuando nos presentas a tu novia.- decía mi madre.
-Dentro de poco, mamá.- contestaba yo cada vez que me decía eso.
-¿Y cómo os va viviendo juntos?- preguntó mi padre.
-Bien, nos va muy bien, y espero que siga así.- dije sonriendo.
-Me alegro hijo, quiero que este sábado invites a tu novia y a su familia a cenar aquí en casa. Así nos podamos conocer todos ya de una vez.- insistía mi madre.
-Ai mamá, ya te dije que la conocerás no hace falta que invites a todo el mundo.
-Pero hijo.- la interrumpí.
-Mamá, ya vale.
-Como tu digas, pero que sea pronto.
-Que si mamá. Deja ya el tema.
-Vale lo dejo. Ah, tus tíos y tu prima llegaran la semana que viene a hacernos una visita. Espero que hasta entonces nos la hayas presentado, porque queremos hacer una fiesta a su llegada y así podamos invitar a tu novia y su familia.
-Vale, mamá. Ya deja el tema por favor.
-Pero como eres eh hijo.
-Mamá.
-Cariño, deja ya a Diego.- me defendió mi padre.

Mi madre siempre ha estado detrás mía des de que era pequeño, ya que era hijo único, y ella siempre quiso tener una hija pero como no pudo ser, estuvo detrás mía. Se preocupa por mi, siempre me estuvo cuidando, si tengo algún problema me ayuda. Todas esas cosas. Y siempre le contaba mis problemas o si tenia novia, me gustaba alguien... Y me alegraba que mis tíos y mi prima vendrán a visitarnos. No los habíamos visto des de hace cuatro años o algo así. Y mi prima ella tenia la edad de Lucía, y me caía muy bien, también era hija única así que eramos como hermanos.

Lucía:

-¿Qué haces aquí?- pregunté sorprendida al verlo, nunca me lo imaginé, pero nunca.
-Solo quería verte, y me enteré que vivías aquí. Primero fui a buscarte..- no le dejé terminar.
-Álvaro, no tenias que volver.
-¿Puedo pasar?
-N...- no me dejó responder ya que había entrado directa mente. Yo solo cerré la puerta, no quería que los pocos vecinos que habían se enterasen de la conversión.
-Ya se, la ultima vez que nos vimos fue en el hospital, y luego me fui y solo algún mensaje que otro te mandé y ya esta. Pero te echaba de menos.
-¿Quieres que vuelva tu novia a molestarme otra vez? Por favor vete, enserio. Será lo mejor.
-Quiero hablar, nada mas. Y no te volverá a molestar tranquila.
-¿Cómo estas tan seguro de eso?
-Solo cree me.
-No se si volveré a poder creer en ti.
-Lucía!- dijo acercándose a mi poco a poco.- No sabes como te he echado de menos.- intentó besarme pero me aparté.- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me tratas así? Pensaba que..- no le dejé terminar.
-No pensabas nada, ¿y todavía preguntas que me pasa? Mira Álvaro, ha pasado mucho tiempo y han cambiado muchas cosas, por si no lo sabias.
-¿Qué cosas?
-Este es mi apartamento, y si viene Diego, y te ve aquí, será peor. Así que mejor vete.
-¿Quién es el tal Diego? ¿Tu novio? ¿Tu compañero de piso?
-Mi novio, y hablo enserio, mejor vete por donde viniste.
-No pensaba que te ibas a olvidar tan rápido de mi.
-¿Y que pensabas? ¿Qué estaría por ti toda la vida? Pues ya ves que no, tengo mi vida, y des de hace poco empecé de cero y me va muy bien, no quiero volver a lo de antes. Entiende me.
-¿Pasó algo que me tienes que contar?- dijo preocupado.
-No, nada que te importe. Solo que por la muerte de mi madre me pasaron muchas cosas, y antes también, pero todo eso me volvió a la realidad. Y estoy mejor así. Así que como te dije antes, no quiero volver a lo de antes. Por favor vete.
-No me iré, hasta que no me digas que te pasó.
-Que a ti no te importa.- dije chillando.- VETE, Álvaro, enserio, vete.- dije al acercarme  a la puerta.
-No me iré!
-VETE. - insistí.
-Que no, Lucía. Me quedo.
-Álvarooooo! Vete.
-NO.
-SI. Y para de ir a la contraria conmigo. VETE, por favor.
-Estas tu a la contraria, no yo. Y no me voy, te dije que vine a hablar, no a pelear.
-Es lo que conseguiste. Vete.
-No.
-¿Qué pasa aquí?- dijo Diego al abrir la puerta y nos quedamos mirándonos los tres sin saber que decir.

Al mirar mi reloj, ya eran las siete de la tarde. Y eran las dos al venir el pesado de Álvaro.

martes, 7 de agosto de 2012

Cap.9 Mi nueva vida desde cero



Estuvimos cenando, y a la vez conversando, mi padre estaba muy feliz por mi, había madurado bastante. Hace un tiempo era una chica de quince años que estaba destrozada por la separación de sus padres, pero tuvo a su hermano con ella, y no era una vida tan dura. Luego mis amores prohibidos y falsos, que me sirvieron para aprender mas de la vida, luego estar en coma, mudarme. También me ayudó a aprender, y cuando mas sufrí, en la terrible muerte de mi madre, una persona que adoraba, aun que no teníamos una relación muy buen de madre e hija, yo la quería, ella me había dado la vida, el amor, me protegía, me cuidaba y me enseñó a ser fuerte. Y ya se que caí muy bajo y tuve que estar en una clínica, pero agradezco haber estado allí, porque me dio mas fuerzas, y me hizo volver a la pura realidad. Y también se que al principio era muy duro para mi volver a la vida que llevaba antes, pero era fuerte, y quería dejar el sufrimiento atrás. Aun que me había peleado con esos dos que sigo sin querer verles, sabia que no era un terrible sufrimiento para mi. Me sirvió para divertirme un rato y encontrar el amor de mi vida, Diego. Y si, esta vez me había dado cuenta que los cuentos de hadas existían, porque tuve una buena racha, sufrí mucho durante bastante tiempo, pero la vida me había dado una oportunidad para volver a ser feliz, y era encontrar a mi príncipe azul, estar con el para siempre. Y vivir mi propio cuento.

Terminamos la cena y se fueron, ya que decían que estaban cansados. Nosotros estábamos arreglando la mesa, limpiando todo. Luego fui a darme una ducha, y comencé a pensar en mis cosas. Al salir, estaba Diego mirándome y sonriendo. Se empezó a acercar poco a poco a mi, comenzamos a besarnos tiernamente, hasta despues apasionadamente. Luego sus besos bajaban poco a poco hasta mi cuello, y luego por el brazo. Le quité la camiseta, me bajó la toalla y allí estábamos, los dos totalmente desnudos en la cama. Había pasado la mejor noche de mi vida, esta vez si que me acordé de lo que había pasado no como la primera vez. Pero era sorprendente que me había quedado con una persona que las dos veces que me acosté con alguien eran con el. La primera no la conté mucho así que esta era la verdadera.

Al despertarnos juntos en la cama, estaba feliz, sonriendo y el me vio y comenzó a sonreír también.

-Eres increíble Lucía, y por fin me di cuenta de que no te equivocaste de estar viviendo juntos.
-Yo nunca me equivoco, y menos si tiene que ver con un chico como tu.- estaba apoyada a el.
-Te quiero mucho, y nunca me había enamorado de una chica como tu, eres especial.
-Yo también te quiero, aun que tardé mucho en darme cuenta de eso. Y espero que me hayas entendido.
-Mejor tarde que nunca ¿no?- dijo sonriendo y dando me un dulce beso, corto, pero me gustó.
-Si, bueno, será mejor que nos levantemos, porque Eva estará por venir.- la había invitado para pasar a conocer la casa.
-Voy a darme una ducha.
-Vale.

Me levanté ya eran las once de la mañana, me vestí, arreglé, hice unas tostadas, y luego preparé té. Yo paso del café, así que fue lo primero que se me cruzó por la cabeza. Después de un rato habían tocado al timbre, fui a abrir, y luego se escuchó el sonido del ascensor, que ya había subido. Fui, y la saludé con un abrazo. Ella estaba feliz, tenia que preguntar que le pasaba. Pero antes la invité a pasar y luego le propuse comer un poco y beber. Ella aceptó.

-Gorda! ¿Te gusta?- pregunté sobre la casa.
-Si, es precioso el piso, tienes buen gusto.- dijo riendo.- Y la comida también, muy buena. Pero aun no me cabe en la cabeza que de un día para otro, eres otra Lucía.
-Je je, si te digo que esta es la verdadera Lucía ¿me creerás?- dijo sonriendo.
-Si esta eres la verdadera tu, me encanta. Pero ¿¿por qué esperaste a que te pasara todo eso??
-Yo tampoco lo se, solo te puedo decir que todo lo que me ha pasado me ha echo madurar y aprender de mi misma, y de que no sirvió para ser otro tipo de Lucía sino la que siempre estaba muy profundo escondida, pero ya ha vuelto eso es lo mejor.
-Me alegro.
-A mi me gusta mas esta Lucía, pero todas son igual de especiales.- dijo Diego al darme un beso en la mejilla, y sentándose a mi lado.
-Todavía no me cabe, que estáis juntos.- dijo muy sorprendida.- Pensaba que ibas a terminar con Sergio.
-Ya..bueno, ese es un punto a parte..- dije riendo.
-Ya veo, ya.- dijo ella bebiendo el té, que había preparado.
-¿Y se puede saber por qué estas tan feliz?- al fin pregunté.
-A no, no es nada.- dijo sonriendo.
-Venga cuenta.- insistí.
-No es nada, tranquila. No es nada malo, y no te preocupes, algún día lo sabrás.
-Bueno, sino quieres decir nada, no te obligaré.- dijo un poco triste.
-No me pongas esa cara de cachorrito, no funcionará.- y Diego riéndose todo el rato.

Luego ella se fue, y nosotros nos quedamos mirando la tele un rato. Pero luego alguien me llamó en el móvil y tuve que cogerlo. Era un numero desconocido, así que vete a saber quien me estará llamando a las dos de la tarde.

-¿Lucía?- dijo una voz de una chica de mi edad, conocida, pero no me venia en mente quien podría ser.
-Si soy yo, ¿quién llama?- pregunté al no reconocer la chica.
-Que fuerte, ni te acuerdas de mi ya, muy bien ehh.- dijo un poco triste.
-¿Cristina?- dije al final.
-Al fin! Ya pensaba yo que no te ibas a recordar.
-Ja ja, cuento tiempo, des de infantil que no se nada de ti, ¿cómo te va?
-A mi bien, y por lo que veo a ti también.
-Bueno, no es para tanto, han pasado muchas cosas, pero no hay ganas de contar en estos momentos, y dime ¿y eso que llamas así? ¿pasó algo?
-Que va, me acordé de ti, y dije, venga a llamar a mi querida amiga, que la echaba de menos. Llamé a Sonia y Andrea para que me dieran tu numero, pero Andrea no lo tenia. ¿Pasó algo entre vosotras?
-Si, pero no quiero hablar de eso. ¿Y dónde estas?
-Pues en Barcelona, ¿dónde sino? Pero tu en Madrid, eso esta bien.
-Ja ja, ¿aun sigues allí? Si, aquí con mi padre, pero ahora viviendo con mi novio.
-Ohh, ¿y quién es el afortunado? ¿Juan?
-No, pero mejor que el seguro, je je. ¿Y tu qué? ¿Algun pretendiente?
-Muchisimos, como siempre ja ja. Que va no estoy para eso en estos momentos. Pero si tengo algo, ya te contaré.
-Que mala!
-Venga dejemos esto, te llamé también para decirte que te aré una visita. Que mi padre tiene negocios en la capital, durante un tiempo, así que nos veremos ¿no?
-Claro que si. Ya cuando llegues, llama y quedamos en vernos, yo vivo en frente del centro comercial.
-Si, cerca del hotel. Mejor, pues entonces hasta pronto lucicitos.
-Ja ja, ¿aun te acuerdas de eso crispis?
-Para no acordarme de nuestros apodos, y veo que tu también.
-Pues la verdad es que, me acuerdo poco, pero bueno.
-Que loca como siempre, venga adiós lucicitos que te vaya bien con el noviete ¿eh?
-Adiós crispis, gracietes. Y muchos abrazos, cuida te.

No me lo podía creer, era Cris, mi amiga de la infancia. Nunca os hablé de ella porque en infantil se tuvo que ir porque su padre tenia trabajo en otra parte. Así que se mudó. Y des de entonces no supe nada de ella. Eramos cinco chicas en el grupo en infantil. Siempre íbamos juntas y jugábamos juntas, eramos las mejores amigas. Y os estaréis preguntando que falta una. Si Lidia, la loca del grupo. Igual que todas, pero no supe nada de ella des de hace años. Sonia, sonis, así era su apodo, Andrea, era andris, Cris, crispis, Lidia, lidies y yo lucicitos. Y como veis los apodos eran parecidos a los nombres. Eramos pequeñas así que era lo único que se nosocurrió. Pero luego dejamos de llamarnos así, como faltaban dos del grupo, no era lo mismo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Cap.8 Madurando



Cuando le dije que quería que viviese conmigo, se me quedó mirando con una cara de sorprendido, y no se si estaba feliz, o  no. Pero me quedé mirándolo, nos cruzamos las miradas, y nos quedamos mirándonos a los ojos, entonces se empezó a acercar a mi, poco a poco, estábamos a muy poca distancia, podía oler su perfume, su aroma, incluso podía sentir cosas que rondaban por mi estomago, algo increíble, siempre que se me acercaba era algo diferente, y ya había averiguado el que era. Mariposas, rondaban mariposas llenas de amor por mi estomago cada vez que estaba mas cerca de el, entonces se me acercó mas, y me besó. Un beso diferente, no el mismo que me dieron alguna vez en mi vida, era un beso que la diferencia de los otros era de amor, y lo sentía. Esta era la primera vez que sentía un beso de amor, un beso intenso, dulce, bonito, precioso... Nuestros labios estaban juntos, y seguían así hasta que nos separamos los dos, y nos quedamos otra vez mirándonos a los ojos, esos ojos intensos que tenia, y esa mirada que me provocaba, y esa sonrisa que me empezó a volver loca.

-¿De verdad quieres eso Lucía?- y me miraba sonriendo, feliz. Si, estaba feliz, y lo sabia no solo por la sonrisa si no por el beso que me dio, ese beso que nunca podré olvidar.
-Si.- lo único que podía decir, mi mirada estaba en el, y no se me venia ni una palabra en la mente, que raro ¿no?
-¿Y ha que ha venido ese cambio tan repentino? Porque todavía me acuerdo de que me dijiste que no querías nada con nadie. Y ahora de repente me dices que vayamos a vivir juntos, en tu casa nueva.
-Ya, lo se. Y perdón, pero todo comenzó des de que vine aquí a tu casa.
-¿Entonces, de verdad me quieres?
-Si, y quiero estar contigo, siempre.- y le abracé.
-Pero Lucía..- no le dejé que continuara, me despegué de el, y puse mi dedo en su boca para que no dijera nada mas, y no estropeara este momento..- Enserio, Lucía, no se si sera bueno.
-¿Por qué? Ya no sientes lo mismo por mi?
-Si, te quiero mas que antes, pero quiero que vayamos paso a paso, y eso de ir ya a vivir juntos es arriesgado y rápido.
-Si es lo que quieres.- y me levanté para dirigirme hacia el cuarto, quería acostarme, estaba cansada.
-Espera, no te enfades, es que será lo mejor, entiende.
-Voy a dormir estoy cansada.
-Lucía, no seas niña, te quiero, eso nunca cambiará.

Pero no le hice mucho caso y me fui al cuarto, me puse el pijama, pero antes me di una ducha, y después me acosté. Me iba a dormir casi hasta que alguien me llamó, pero no tenia muchas ganas de cogerlo, y seguí con mi profundo sueño.

Y esa misma noche soñé que estaba con Diego, juntos, felices, viviendo en mi casa nueva, pero de repente aparece Sergio y lo estropea todo. Y me cabreo con el y entonces pasó algo, pero sonó la alarma de que ya me tenia que levantar, porque había quedado con Irene de ir de tiendas.

Me arreglé y salí de la casa. Diego no estaba, no dejó ninguna nota, así que tampoco hice lo mismo, y eso que quería que viniera conmigo para ver los muebles y elegirlos juntos, pero anoche pasó eso y ya no sabia que pensar. Por una vez que me siento bien y quiero estar con una persona que quiero, dice que no vayamos tan rápido, es que no lo entiendo. Pero tenia razón.

Me encontré con Irene y estuvimos de tienda en tienda. Compramos algunas cosas, pero ya las iban a llevar a la casa en un camión porque eran muy grandes, y claro las iban a construir y todo. Tres armarios para cada habitación, y el mas grande que me elegí para mi cuarto, y tenia espejo incorporado, luego también camas, dos matrimoniales y una normal, porque dos de las habitaciones eran grandes y la otra era un poco mas pequeña. También electrodomésticos para la cocina, horno, microondas, lavadora, frigorífico... mesa, una television pequeña para la cocina también, y una grande para la sala de estar, con un sofá grande también, bonito, de piel blanca. Y una mesita blanca, pequeña que iba a estar en frente del sofá. Luego una estantería para el salón donde iba a estar la television y algunas cosas mas. Alfombras, cosas menos importantes.. De todo un poco, luego fuimos a la casa, y comenzaron a llegar las cosas, las estaban construyendo y nosotras diciendo donde estará cada cosa.

Ya era de noche, y estaba todo listo, como estábamos cansadas, bajamos al bar de a bajo y tomamos algo. Luego cada una para su casa. Luego al llegar en casa de Diego, cogí mi maleta y solo dejé fuera la ropa que iba a llevar mañana, lo demás lo guardé todo para que esté listo para  mañana.

Al día siguiente, llevé mi maleta en la casa. Diego me quiso acompañar, la noche anterior estuvimos hablando y decidimos ir poco a poco. Y claro, eramos novios, por fin. Cuando entramos le gustó mucho como lo había arreglado todo, luego íbamos a ir al super mercado para comprar comida y esas cosas, porque estaba todo vacío. La moto la había aparcado en el garaje del edificio y fuimos a la casa de Irene con su coche para coger las demás cosas. Llegamos saludé a mis mas queridos y subimos hacia mi cuarto, cogí las cajas que me había preparado Luisa y empezamos a meter todo. Y por supuesto me llevé conmigo a Rex.

Lo guardamos todo en el coche, y cogí a Rex en brazos, como era pequeño no pasa nada. Me despedí, nos dirigimos para la casa, llevamos todo, dejé al perro en casa y nos fuimos al super mercado. Aparcamos el coche ya que íbamos a coger de todo un poco. Entramos, cogimos un carrito de compras, y empezamos a coger de todo, refrescos, agua, comida,... Luego lo llevamos de vuelta a casa. Lo metí todo en el frigorífico o en el armario de la cocina. Después me ayudó a guardar cada una de las cosas que había cogido de la casa de Irene, la mitad de las cosas eran para la sala de estudio que había, y algunas en el salón.

Lo mejor de todo, es que lo convencí de que viniera a vivir en la casa. Así que fuimos a su casa, metimos todo en cajas y durante dos días estuvimos llevando todo. Pero al fin estaba todo listo, mi casa nueva ya estaba lista, arreglada, y quedó muy bien. El apartamento de Diego lo pusimos en venta.

Bueno ya nos mudamos, y estábamos muy bien, y invité a mi padre, Irene, Dani, Carla, la niña y Luisa a cenar. Habíamos preparado una cena deliciosa, bueno yo solo ayudé a Diego, el lo hizo casi todo. Después de un rato tocaron al timbre, fui  a abrir, y estaban todos, pero también estaba mi hermana Elena, había vuelto. Y no me había llamado como me lo prometió. Les enseñé la casa a todos, y les gustó mucho como había quedado, gracias a Irene. Luego nos fuimos a sentar para cenar. Pero claro, antes estuvimos hablando un rato, y tal. Luego Carla le dio de comer a la niña y la llevó a dormir, había crecido mucho, ya tenia un añito, y dentro de poco cumplía los dos. Que mayor se hizo mi sobrina, y yo que ganas tenia de tener mi propia familia.

Al cabo de un rato, ya fuimos a cenar.