Seguidores

Vistas de página en total

jueves, 9 de agosto de 2012

Cap.10 Volvió

Habían pasado varios días des de que llevamos viviendo en el apartamento y nos va muy bien, en la relación también estamos bien, felices por lo que puedo decir por ahora. Y me alegra que por fin allá encontrado a esa persona o ese trocito que necesitaba para volver a ser yo misma y estar feliz no sufriendo como hasta ahora. Me desperté un poco cansada, y eso que anoche me había acostado temprano porque hoy tenia que ir a buscar algún trabajo para poder realizar, pero tenia un sueño horrible. Me levanté con un dolor de cabeza impresionante. Pero decidí tomar alguna pastilla para ver si se me pasaba. Fui a darme una ducha, desayuné y me tomé la pastilla. Al cabo de una hora ya se me había pasado el dolor. Me arreglé y salí. Diego no estaba porque se había ido a ver a sus padres, que hacia tiempo que no los iba a visitar.

No cogí la moto porque no la necesitaba, así que pasaba por algunos lugares y les daba mi currículum para ver si me llaman un día de estos para contratarme. Lo peor de todo es que había soñado con estudiar hasta los dieciocho y luego ya iba a decidir si seguía estudiando o ya empezar a trabajar. Pero con todo lo que me pasó había perdido demasiados días de estudio y con la muerte de mi madre que dejé de ir, se me había jodido todo. Pero tenia el graduado de secundaria. Eso era lo bueno.

Al estar unas cuantas horas por la ciudad, me había cansado así que decidí ir a un bar a tomar algo porque me moría de sed. Estuve una media hora y luego me fui para casa. Me di una ducha otra vez porque me había cansado y quería refrescarme y relajarme, luego me eché en el sofá con un paquete de palomitas que me había echo y empecé a pasar programas con el mando. Me llamó Diego para decirme que iba a llegar a la noche, porque se quedaba a comer en casa de sus padres. Luego alguien había tocado el timbre y fui a abrir. Al abrir la puerta lo vi. Era el. Estaba en frente mía, como si nunca se hubiera ido, y nunca me hubiera dejado. Estaba en tan solo unos centímetros de mi.

Diego:

Iba a quedarme toda la tarde en casa de mis padres, no quería pero al final mi madre me convenció. Me dijeron que querían charlar un rato ya que des de hace varias semanas no vengo a visitarle solo les llamaba para decirles que estaba bien y que no se preocupasen. Nos sentamos en la mesa todos a comer. Aun no le había presentado mi familia a Lucía pero esperaba que dentro de muy poco sea posible que los conozco y ellos a ella.

-Hijo, a ver cuando nos presentas a tu novia.- decía mi madre.
-Dentro de poco, mamá.- contestaba yo cada vez que me decía eso.
-¿Y cómo os va viviendo juntos?- preguntó mi padre.
-Bien, nos va muy bien, y espero que siga así.- dije sonriendo.
-Me alegro hijo, quiero que este sábado invites a tu novia y a su familia a cenar aquí en casa. Así nos podamos conocer todos ya de una vez.- insistía mi madre.
-Ai mamá, ya te dije que la conocerás no hace falta que invites a todo el mundo.
-Pero hijo.- la interrumpí.
-Mamá, ya vale.
-Como tu digas, pero que sea pronto.
-Que si mamá. Deja ya el tema.
-Vale lo dejo. Ah, tus tíos y tu prima llegaran la semana que viene a hacernos una visita. Espero que hasta entonces nos la hayas presentado, porque queremos hacer una fiesta a su llegada y así podamos invitar a tu novia y su familia.
-Vale, mamá. Ya deja el tema por favor.
-Pero como eres eh hijo.
-Mamá.
-Cariño, deja ya a Diego.- me defendió mi padre.

Mi madre siempre ha estado detrás mía des de que era pequeño, ya que era hijo único, y ella siempre quiso tener una hija pero como no pudo ser, estuvo detrás mía. Se preocupa por mi, siempre me estuvo cuidando, si tengo algún problema me ayuda. Todas esas cosas. Y siempre le contaba mis problemas o si tenia novia, me gustaba alguien... Y me alegraba que mis tíos y mi prima vendrán a visitarnos. No los habíamos visto des de hace cuatro años o algo así. Y mi prima ella tenia la edad de Lucía, y me caía muy bien, también era hija única así que eramos como hermanos.

Lucía:

-¿Qué haces aquí?- pregunté sorprendida al verlo, nunca me lo imaginé, pero nunca.
-Solo quería verte, y me enteré que vivías aquí. Primero fui a buscarte..- no le dejé terminar.
-Álvaro, no tenias que volver.
-¿Puedo pasar?
-N...- no me dejó responder ya que había entrado directa mente. Yo solo cerré la puerta, no quería que los pocos vecinos que habían se enterasen de la conversión.
-Ya se, la ultima vez que nos vimos fue en el hospital, y luego me fui y solo algún mensaje que otro te mandé y ya esta. Pero te echaba de menos.
-¿Quieres que vuelva tu novia a molestarme otra vez? Por favor vete, enserio. Será lo mejor.
-Quiero hablar, nada mas. Y no te volverá a molestar tranquila.
-¿Cómo estas tan seguro de eso?
-Solo cree me.
-No se si volveré a poder creer en ti.
-Lucía!- dijo acercándose a mi poco a poco.- No sabes como te he echado de menos.- intentó besarme pero me aparté.- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me tratas así? Pensaba que..- no le dejé terminar.
-No pensabas nada, ¿y todavía preguntas que me pasa? Mira Álvaro, ha pasado mucho tiempo y han cambiado muchas cosas, por si no lo sabias.
-¿Qué cosas?
-Este es mi apartamento, y si viene Diego, y te ve aquí, será peor. Así que mejor vete.
-¿Quién es el tal Diego? ¿Tu novio? ¿Tu compañero de piso?
-Mi novio, y hablo enserio, mejor vete por donde viniste.
-No pensaba que te ibas a olvidar tan rápido de mi.
-¿Y que pensabas? ¿Qué estaría por ti toda la vida? Pues ya ves que no, tengo mi vida, y des de hace poco empecé de cero y me va muy bien, no quiero volver a lo de antes. Entiende me.
-¿Pasó algo que me tienes que contar?- dijo preocupado.
-No, nada que te importe. Solo que por la muerte de mi madre me pasaron muchas cosas, y antes también, pero todo eso me volvió a la realidad. Y estoy mejor así. Así que como te dije antes, no quiero volver a lo de antes. Por favor vete.
-No me iré, hasta que no me digas que te pasó.
-Que a ti no te importa.- dije chillando.- VETE, Álvaro, enserio, vete.- dije al acercarme  a la puerta.
-No me iré!
-VETE. - insistí.
-Que no, Lucía. Me quedo.
-Álvarooooo! Vete.
-NO.
-SI. Y para de ir a la contraria conmigo. VETE, por favor.
-Estas tu a la contraria, no yo. Y no me voy, te dije que vine a hablar, no a pelear.
-Es lo que conseguiste. Vete.
-No.
-¿Qué pasa aquí?- dijo Diego al abrir la puerta y nos quedamos mirándonos los tres sin saber que decir.

Al mirar mi reloj, ya eran las siete de la tarde. Y eran las dos al venir el pesado de Álvaro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario