viernes, 27 de julio de 2012
Cap.7 Yo, la mas feliz del mundo
Había pasado ya casi una semana en casa de Diego, y no fue una semana tan aburrida, nos divertimos mucho. Siempre teníamos algún plan diferente, o ir al cine como el la otra vez, o también fuimos a dar una vuelta por la ciudad. O también ir a cenar, y cosas así. Y así nos fue la semana, divertida e interesante, y creo que también me sirvió para mucho. He estado pensado bastante, y creo que al fin tengo la respuesta que necesitaba, pero no estaba segura de si decírsela aun. Creo que estará bien esperar un poco mas de tiempo, no quiero que la poca amistad que tenemos se destruya por una tontería, así que espero elegir bien
el día que le diré mi respuesta. Y aun no sabia que día iba a ser ese. También pensé en algo que a lo mejor me cambia a la vida.
-Diego ¿podemos hablar?- le dije al dirigirme hacia la cocina donde estaba el, haciendo algo a saber el que.
-Si, claro. ¿Qué pasa?- dijo al girarse para ver que quería decir yo.
-Ya se que no tengo edad para esto, y encima es muy temprano, pero quiero pedirle a mi padre un apartamento para mi.- luego os explico esto un poco mas.
-¿Estas segura con esta decisión?- me dijo al escucharme.
-Si, pero...necesito tu ayuda.
-Claro, cuenta conmigo.- y me sonrió.
Bueno os cuento. Quiero tener mi propia vida, ya paso de estar viviendo con mi padre o ahora en el apartamento de Diego. Y encima en su cuarto y el en el sofá. No podía, así que tenia que pensar en algo y esto era lo único que se me ocurrió. Pero cuando consiga ese apartamento para mi, quería que alguien me
acompañará y este viviendo conmigo, pero eso ya os enterareis mas adelante. Os dejo así.
Entonces me vestí y me fui a hablar con mi padre. Tenia que convencerle como sea, era si o si, lo necesitaba ya, pero tenia que convencer también a Irene. Así que lo llevaba claro. Cogí mi moto y me fui directa. Al llegar toqué al timbre y Luisa me abrió, me dio un abrazo y me sonrió ya que estaba emocionada de volverme a ver. Yo le pregunté por ellos dos y me dijo que se encontraban en la sala, y bueno me dirigí hacia allá. Al llegar me esperaba lo que iba a ver, a toda la casa allí. Estaban todos, Irene, mi padre, mi hermano, Carla, Sergio y la mosquita muerta. Pero ¿por qué siempre tenían que estas todos cuando solo quería ver a dos? No lo entendía. Pero bueno, tenia que conseguir a por lo que vine.
-Lucía!!!- dijeron todos al verme.
-Por fin te apareces, hija.
-Hola, papá, Irene, ¿podemos hablar? Es importante, por favor.- dije sin mirar a los demás aun que tenia que explicarte todo a mi hermano, el tenia todo el derecho a saber lo que pensaba hacer.
-Claro, vamos a hablar tranquilos.- y nos dirigimos hacia otra sala mas pequeña.- ¿Qué te pasa Lucía?- dijo Irene.
-Esto un poco incomodo, pero quiero vivir sola y necesito un apartamento para mi.- les dije, y se me quedaron mirando.
-¿Pero tu estas loca hija?
-Papá, no empieces. Ya lo he decidido. Deja me. Por favor.
-Por mi esta bien. Mañana podemos empezar a mirar pisos si quieres.- dijo Irene, no me lo podía creer, me estaba dando la razón, esto si que es un notición, pensé.
-No creo que sea buena idea esto, hija. Tu, sola, viviendo sola..no, lo siento.
-Papá...por favor.
-Deja a la chica Fabian, ya tiene diecisiete años. Y sabes muy bien que ya no es la misma chica de antes. Ha crecido, y tu no vas a hacer que vuelva tu niña de siempre...
-Bueno, vale..
-¿Enserio? Gracias.- y los abracé a los dos.- ¿Y por qué no vamos a mirar ahora mismo?
-Ja ja, venga me visto y vamos, espera me en la sala.
-Vale, vamos papá.- reconozco que esta muy feliz, conseguí lo que me propuse. Y ahora tocaba volver a la realidad, volver al lugar mas incomodo.
Llegamos y mi padre se sentó en el sofá, y yo a su lado. Y mi hermano como era tan listo sabia que pasaba algo.
-¿Pasa algo Lucía?- entonces se giraron todos para mirarme.
-No, nada.- mentí.
-No te creo.- volvió a insistir.
-Que no es nada feo. Bueno papá desea me suerte.
-Suerte hija, pero que sepas que no me convence mucho la idea.
-Venga papá, no seas un aguafiestas.- y los demás no se enteraban de nada, pero era mejor así, y a mi hermano ya se lo iba a contar algún día, pero ahora mismo delante de esos dos, ni loca.
Ya bajó Irene y nos fuimos a la inmobiliaria para que nos enseñaran algunos pisos, todos nuevos por supuesto. No quería vivir en un piso que ya lo habían utilizado. Total, quería que mi vida comenzara des de cero, y esta era la única forma, nuevo piso, nueva vida, nueva Lucía. Estuvimos toda la tarde mirando, y
al final me decidí por uno. Era un edificio nuevo que hace poco terminaron de construirlo, se encontraba en el centro de la cuidad, cerca del centro comercial y eso me encantaba, al lado había una plaza muy bonita, y al rededor restaurantes y bares. Y justo a bajo del edificio había un bar nuevo que lo habían abierto
hace poco. Se encontraba en el segundo piso, el que había elegido. Tenia tres habitaciones, dos baños, una sala de estar grande, una cocina también enorme, y también había una sala pequeña para usarla de estudio. Había dos balcones, uno que daba en la parte de delante, donde se veía la gente, la plaza, el centro comercial... Y el otro daba en la parte de atrás. Había muy poca gente que vivía aquí, así que tenia pocos vecinos. Con Irene decidimos de ir mañana a buscar muebles, para hacer que quede bien toda la casa.
Luego ella se fue, y yo me fui para casa de Diego, porque allí tenia mis cosas. Al llegar había preparado la cena, olia muy bien, y parecía delicioso. Me lavé las manos y me senté, después se sentó él. Empezamos a comer y al final de la cena le empecé a contar todo.
-Ya te vas a desacer de mi dentro de muy poco tiempo.- le dije antes de que me diera un sorbo de agua.
-¿Y eso? ¿Te vuelves con tu padre?
-No, eso nunca. Pero hoy fui a hablar con el y le pedí un piso.
-¿Y que te dijo?
-A ver si adivinas..- me empecé a reír.
-Que no!
-Pues te equivocas, je je. Me dijo que si, y hoy fui con Irene a buscar y ya encontré el piso perfecto. Quiero que vengas a verlo y decirme si te gusta.
-Eso esta echo. ¿Pero ya lo comprasteis?
-Si, y mañana nos iremos a ver muebles para decorar lo. Pero quiero que nos acompañes.
-¿Por qué?- dijo sorprendido.
-Esto..em..Diego,- no sabia como decirle lo que pensaba hacer, era un poco complicado, pero lo tenia que intentar.- pues..porque ya me conoces y..- no me dejó terminar.
-¿Seguro que es eso?- y sonrió.
-Jope, siempre me pillas.- y crucé los brazos y bajé la cabeza.
Entonces el se me acercó, me cogió de la mano y me llevó al salón, nos sentamos en el sofá (ya habíamos terminado de cenar).
-Venga, suelta lo.
-Pues, eso..quiero que te vengas a vivir conmigo.
Esto ya era muy fuerte, ya lo se. Pero os dije que sabia la respuesta y era la siguiente. Me había enamorado de Diego, y como os dije hace tiempo, el era el perfecto, aun que habían pasado algunas cosas entre el y yo, pero era agua pasada. Ahora quería comenzar de cero, y quería comenzar mi nueva vida junto a el. Y el me quería, lo sentía, y sentía como se moría de ganas de besarme en tantas ocasiones, pero lo que mas miedo me da es si aceptará. Era algo arriesgado, pero quería que este conmigo en esta decisión que ya había tomado. Y por eso quise un piso nuevo, porque este, para los dos era muy pequeño. Y ya había pasado
mucho tiempo durmiendo en el sofá. No podía seguir que en su propia casa duerma en el sofá, y todo por mi culpa. Lo que mas me da alegría, es que por fin encontré a una persona que me haría feliz, por fin. Iba a ser yo Lucía, la persona mas feliz del mundo.
jueves, 26 de julio de 2012
Cap.6 Destruir por fin mi falsa promesa
La verdad es que no sabia como mirarles a la cara, con odio, con dolor, con felicidad, con tristeza... Ni idea. Nada de eso me convencía así que pasé de ellos olimpicamente. Pero Diego se dio cuenta y paró a saludarles, ya que eran amigos des de hace bastante tiempo. Solo me limité a no decir ni palabra, si ya luego se pasan con algo, entonces abriría mi gran bocota. Pero por el principio no pensaba hablar, ni menos saludar a un par de mierdas. Como ellos.
-Buenas! ¿Qué hacéis vosotros por aquí?- les dijo Diego al acercase a ellos.
-Eii, hola tío. Pues nada aquí estamos, dando un paseo, para no estar en casa encerrados. Veo que ustedes igual.- dijo pero no sonaba odio ni nada de lo que pensé.- Cuando se entere tu padre...- ¿dijo esto de verdad? Porque si lo ha dicho verá lo que le espera a este maldito estúpido.
-De que vas Sergio. ¿Te crees por a haberme visto te da el derecho de chivarte a mi padre? Pues te equivocas, me da igual lo que hagas, chiva te, pero pagaras las consecuencias. Y deja de meterte en mi vida, ¿acaso te importa?- le solté, no pensaba quedarme de brazos cruzados con este idiota, que no para de meterse conmigo a la primera que puede. Es un creído, y como esta con su quería mosquita muerta de su novia, se piensa que es guay o algo, pero se equivoca nuevamente.
-Lucía, deja lo. No tienes porque hacer esto. Vámonos mejor.- me dijo Diego al cogerme de la cintura para alejarme y no cometer una locura, porque pensaba hacerlo si seguía allí metida con una persona como esa.
-Deja la Diego, no ves que esta a la defensiva. Y Lucía tranquila, no le diré nada a tu padre. Pero si no se entera por mi boca será por otra, así que no pienses que habré sido yo.
-Tranquilo, porque seras la primera persona que se me cruzará por la cabeza.
Y nos fuimos, no pensaba aguantar sus humillaciones ahí en publico y delante de la tipa esa que se cree mucho como el. Como son tal para cual. Nunca pensé que pasaría esto, o que iba a pensar algo de una persona como Sergio. Es diferente, al que había conocido yo des de un principio. Muy fuerte, por cierto. Llegamos a casa. Y me quería dar una ducha para despejar me, relajarme, y luego iba a quedarme dormida lo mas seguro.
Al entrar en la ducha y estar un buen rato, me dijo Diego que alguien me había llamado, pero le dije que no lo cogiera, yo si eso, cuando salga ya llamaría, depende de quien sea. Entonces dentro de un tiempo. Salí, me vestí y fui hacia el salón donde tenia el móvil. Al cogerlo, vi que me había llamado mi hermana. Así que nada mas la llamé.
-Lucía, por fin me llamas. No sabes cuantas perdidas te hice.- se escuchó decir al otro lado de la linea.
-Oh, hermana mía, pero bueno. ¿No ibas a venir? ¿Qué pasó?- cambié de tema.
-Ya, por eso te he estado llamando, iba a llegar hace ya unos días, pero se me cruzó un problema y no podré. Cuando sepa algo, te aviso, ¿ok?
-Claro no hay problema, tu si eso llama. Pero espero que sea pronto. ¿Eh? Que te conozco.- dije sin mencionar el problema con mi padre.
-Venga, entonces quedamos así, yo ya te llamo. Venga cuida te cari, un abrazo.
-Adios El!!
Colgué. Y Diego me preguntó que pasaba. Yo le dije que era mi hermana, que no iba a poder venir por ahora, si no mas adelante. Y luego me fui directa al sofá, me eché, enchufé la tele un rato y ya me había dormido. Estaba agotada.
Sergio:
No aguantaba que Lucía me hablara así, odio que me trate como si fuera una mierda. Pero me las pagará, se ha pasado un montón estos últimos días. No entiendo que le pasa, Ana no para de preguntarme que me traigo con ella o porque me habla así, y yo no se que contestarle, solo que no quiero hablar de tal tema. Llegamos a casa. Y no sabia si contarle a su padre que la había visto, pero sabrá que he sido yo. Uff, no se que hacer.
-Hola Luisa, ¿sabes donde esta el señor Fabian?- dijo Ana a mi abuela, a saber que se traía entre manos.
-No se niña, estará por algun lado de la casa.
-¿Para que lo buscas?- le pregunté.
-Sabes muy bien para que.- y empezó a buscarlo sitio por sitio.
-Ni te atrevas, pensara que era yo. Y paso de meterme en mas problemas por ti. Ya son bastantes.
-Venga ya Sergio, ¿no estarás defendiéndola?
-No, pero paso ya de este tema. Así que mejor calla te y vamos a la piscina.
-Que no, el es su padre y tiene todo el derecho de saber donde se encuentra su quería hija agresiva.
-¿Hablas de Lucía?- y al girarme vi al padre de Lucía, lo habia escuchado todo, o eso creo.
-Si señor.- le contestó Ana, como si no le hubiera importado que había insultado a la hija del marido de mi tía. Esto era para tener miedo.
-¿Y qué pasa con ella?- hizo como si no le importara lo de ''hija agresiva''.
-La acabamos de ver. Y sabemos con quien se encuentra ahora mismo.- le soltó de golpe. Pero no sabia en que lio se estaba metiendo.
-¿Y dónde esta?- quiso saber.
-Esta con Diego, creo que se encuentra viviendo con el. Porque otra explicación no hay..
-¿Y dónde vive el tal Diego?
-Ni idea, ¿tu lo sabes Sergio?- ¿y ahora que hago? ¿se lo digo o no? No mejor no.
-No lo se. Solo le conozco así por así, pero ni idea de donde vivirá.- al escucharme decir eso Ana se me quedó mirando como si no se lo creía.
-¿Y alguien lo sabrá?- volvió a preguntar. Esta vez no sabia que decir.
-No se, no conozco a mucha gente aquí, lo siento.- le contestó Ana, lo bueno es que no me metió esta vez.
Entonces el se fue, no preguntó nada mas. Y era lo mejor. No quería que me haga preguntas a mi, ni menos tenia ganas de seguir mintiendo por culpa de Ana.
Lucía:
Sentí como alguien me estaba mirando, así que no pude seguir durmiendo, porque creo que ya había descansado lo suficiente. Abrí los ojos y lo vi, tan perfecto, sonriendo me y con esa sonrisa que también era perfecta.
-¿Por qué me miras así?- al final me decidí preguntarle.
-Me gusta mirarte cuando duermes, eres preciosa.- al escuchar eso me había puesto roja, roja. Era muy fuerte. Y se dio cuenta de mis mejillas rojas y seguramente casi moradas. Me había puesto nerviosa. Yo Lucía, des de hace tiempo que no me ponía así delante de un chico, y hoy por fin me volví a poner nerviosa. Eso era buena noticia. No me lo podía creer. ¿Y ahora que le digo? No me sale ninguna palabra de la boca, ni tampoco se que decir. Es algo que siempre quise que pasara, enamorarme de alguien bueno, que se porte bien conmigo, que me cuide, que no me haga daño, que me proteja de todo el mundo que odio, que cuando le necesite este allí siempre para apoyarme en cualquier tontería que este por hacer. Y que me sonría, porque esa sonrisa que tiene el, me ponía a mil. Y eso no me pasaba des de que estaba con Juan, era el único que me ponía a mil. Con Martín no llegué a sentir lo mismo nunca. Y Sergio, el era otro polo opuesto a parte. No se perece, ni se parecerá a nadie ni a ninguno de ellos. Pero la pregunta era ¿me había enamorado ya por fin de Diego? ¿O solo era algo no muy importante? No! No puede ser. Yo quiero que por fin me llegue la oportunidad de ser feliz, la vida ya me ha hecho demasiado sufrir. ¿Es que no se ha cansado ya? Quiero volver a amar, quiero querer a alguien como des de un principio, quiero que me quieran, quiero que me hagan la vida perfecta, quiero estar siempre sonriendo, quiero dejar de pelear, quiero dejar de tener enemigos, quiero dejar de sufrir. Si definitiva mente eso era lo mas importante dejar de sufrir.
Pero había otra pregunta que me rondaba por la cabeza. ¿Al final había cumplido mi promesa de no volverme a enamorar? ¿O solo era una promesa de unos días? Si creo que era esto ultimo. Una promesa de no amar hasta conocer mejor a Diego, mejor dicho, hasta pasar unos días con el. Eso me hizo entender, que la promesa que me hice era una tontería por culpa de un niñato que solo quiso jugar conmigo y no valió la pena. Pero ahora si que si. Ahora espero enamorarme. Pero de mi príncipe azul. Que creo que por fin lo encontré. Espero que si.
miércoles, 25 de julio de 2012
Cap.5 ¿ Elegí bien?
No me abrió nadie, así que volví a tocar al timbre. Y así unas cuantas veces. Pero al final me abrió la puerta, y se me quedó mirando con una cara de sorprendido. Le pregunté si me podía dejar pasar, entonces se apartó de la puerta y pasé. Cerró la puerta al entrar yo, y me ayudó con la maleta.
-¿Qué pasa Lucía?- me preguntó preocupado.
-No sabia donde ir, y me viniste a la mente. ¿Puedo quedarme un tiempo contigo, hasta que consiga algo?- le dije.
-Claro, no hay problema.
-Gracias Diego, muchas gracias.- y le di un abrazo. No podía mas y me salieron las lágrimas. El se dio cuenta porque le había caído una en su cuello. Y entonces me apartó de el, y me las limpió con su mano.
-¿Qué pasó? ¿Por qué estas así?- me preguntó mirándome a los ojos. Pero yo agache la cabeza y no pude contestarle.- Confía en mi.- volvió a decirme.
-Pelee con mi padre. Y me escape.
-Pero ¿y tu hermano? El se preocupará por ti, llama lo.
-No, el ya sabe que estaré bien.- y volvieron a salirme las lágrimas.
-Ven, sienta te, y dime que pasó.- me dirigió hacia el sofá y me senté.
-Me pelee con Ana.
-¿Pero no era tu con tu padre?
-No, bueno también. Pero es una historia larga.
-Ven preciosa, y cuéntamelo todo. ¿Vale?- entonces me volvió a abrazar, y entonces.
-Vale, te cuento. Estaba tranquila mirando la tele y aparicio Ana, no me cae bien y me burlé de ella, pero luego me insultó. Entonces la seguí porque se levantó y la pegué. Vino Sergio me dijo de todo, luego se chivó a mi padre. Yo le dije a mi padre que si ella o yo. Y el pensó que era una broma y la prefirió a ella, antes que a su propia hija. Entonces fui a mi cuarto, cogí algo de ropa, salí por la venta, cogí la moto, y fui por la ciudad, para saber donde irme y pasar unos días, entonces me acordé de ti. Y vine.
-No me lo puedo creer, tu padre cuando se entere... Pero da igual, no sabrá que estas aquí, y la tal Ana, olvida te de ella. Venga ve a darte una ducha, así te preparo algo de comer, que estarás muerta de hambre.
-Ja ja si un poco.
Me levanté fui a la ducha. Luego al terminar me vestí con algo de la ropa que puse en la maleta. Y me fui hacia la cocina. Había preparado algo para comer. Me senté en la silla, me sirvió la comida. Después de terminar me dijo que vaya a dormir que me veía cansada, y si, lo estaba.
-Pero, ¿dónde dormirás tu?- le pregunté.
-En el sofá. ¿Dónde si no?- y sonrió. Esa sonrisa que antes me volvía loca, pero no me enamoraba por nada del mundo. Y era algo que deseaba antes. ¿Y ahora también?
-Eso si que no, duerme conmigo.- ¿PERO QUÉ HACES LUCÍA? ¿Cómo has podido haber dicho eso? Tu ya no crees en el amor, ni tampoco en el, el cambió algo en tu vida. No puedes caer tan bajo. REACCIONA. Decía mi cabeza.
-No, mejor que no.- y volvió a sonreír.
-¿Por qué? ¿Me tienes miedo?- le dije con un tono burlón.
-No, solo que, no quiero volver a hacerte daño.
-Tu nunca me hiciste daño, si lo hubieras echo no estaría ahora aquí. Eres la única persona en la que confió.- dije sin apartar mi mirada de el, pero no comprendia como podía haber dicho yo todo esto. LUCÍA BASTA!!!
-Sigo con decir que no. Pero me alegra eso.
-Como quieras.- y me fui hacia el cuarto, me acosté y me dormí.
Diego:
No me podía dormir y entonces fui hacia el cuarto para ver si ya se había dormido. Al entrar allí estaba ella, dormida. Estaba tan hermosa. Me encantaba mirarla, y me alegraba tanto saber que confía en mi, y cuando me lo dijo aun mas. Era perfecta. Me acerqué a ella y puse mi mano sobre su rostro, su hermoso rostro, le acaricié los mofletes y sus labios. Esos que me vuelven loco siempre que la miro y cuando me habla. Tenia unas ganas inmensas de besarla. Pero no quería despertarla, así que volví hacia el salón y me acosté en el sofá. Ahora si que me había dormido.
Dani:
Me levanté y fui hacia la cocina, quería ver si sabían algo de mi hermana, si había llamado, o si había avisado de donde estaba o como se encontraba. Vi a Luisa y le pregunté pero nada de nada. No había rastro de ella. Tenia miedo de si le hubieran echo daño, por eso cogí el móvil, y la llamé.
-¿Lucía?- pregunté al saber que me cogieron el móvil.
-Si, ¿qué pasa feo?- dijo esa voz de mi hermana que cuando la pille verá.
-¿Cómo que qué pasa? No sabes como están todos aquí, cuando papá se enteró que no estabas en tu cuarto.
-Ellos la prefieren a ella, así que me da igual.
-¿Pero que dices? Venga vuelve, que ya te echo de menos pequeña.- insistí.
-No.
-¿Qué?- me hice como si no la hubiera entendido, y entonces aparicio Sergio, este si que no pinta nada aquí, pensé.
-Eso, que no. Aquí estoy bien, no necesito volver a ver a papá. Solo quiero cumplir los dieciocho para irme lejos y alejarme de todo. Y mas de papá. Entiende me por favor.- dijo como si tuviera razón, pero no la tenia. Ella no podía vivir en otro sitio que no fuera aquí, y lo sabe muy bien, no se como pudo cometer esta locura de escaparse.
-No volveré a decírtelo, vuelve.- y colgué, no quería escuchar otra vez el no, aun que sabia que no iba a venir.
Entonces al verme Sergio o mejor dicho al escuchar mi conversión que eso no es junto, por cierro. Me empezó a hacer preguntas.
-¿Era ella? ¿Dónde estaba? ¿Qué te dijo?
-A ti no te importa. Porque por si lo sabias, se fue por tu culpa y la de tu novia. Así que no vengas haciéndote que te preocupas.
-No sabes de que hablas. Ella se peleó con Ana, y yo no tengo la....- no le deje terminar.
-Anda calla ya.
-Me las vas a pagar.- dijo un tono que no me gustó para nada.
-¿Me estas amenazando? Porque soy mayor que tu y no creo que esto este bien.
-Te estoy avisando. Pero toma lo como quieras. Y eso da igual, si soy mas pequeño o no.
-Niñato.
Y me fui, pasaba de estar con un niño que se cree un poderoso. Vamos ¿qué me pasa? Yo no soy como mi hermana, yo paso de peleas des de hace bastante tiempo. Este no soy yo. Y todo por culpa de mi hermana que se escapa y me deja a mi aquí como si fuera algo. O como si fuera ella.
Lucía:
Al terminar mi conversión con mi hermano, que no me dejó casi hablar. Ya vera. Diego me preguntó que quería pero le tuve que mentir. Porque le cae bien mi hermano y no quiero que el también me diga de que vuelva a casa de nuevo. No lo aré aun que pasen meses. Me da igual. Eso por haberse comportado de tal manera mi increíble padre. Que ya no quería verlo ni en pintura. Esta vez se pasó cuatro pueblos. ¿Pero que digo? Cuatro no, si no cien o mas. Nunca pensé que elegiría a una cualquiera en vez de su hija.
-Lucía, esta noche vamos al cine. No quiero que pases todos los días aquí encerrada. ¿Qué te parece?- me dijo.
-Mm, me parece bien. ¿Y que película vamos a ver?
-No se, tu eligiras, espero que elijas bien, porque luego veras.
-Oh, ¿pero que es esto, una amenaza?- me hice la interesante.
-No, pero si quieres que lo sea, solo avisa me.
-Creo que prefieran la amenaza ante que otra cosa.
-Vale, pues lo dejamos con la amenaza.
Y entonces, nos arreglamos y nos fuimos directos para el cine. Entramos, compramos las entradas, también compramos algo de beber y palomitas. Y se hizo la hora de que empezaba la película, buscamos la sala donde se emitía y entramos, empezamos a buscar sitio, porque estaba casi llena y fuimos arriba del todo y tan contentos que íbamos los dos, nos sentamos y vimos la película. Al terminar salimos y estábamos abrazados. Nos lo pasamos muy bien, hacia tiempo que no me encontraba tan feliz, pero, al salir de la sala. Ahí estaban ellos. ¡ERAN ELLOS! Y me estaban mirando con cara de sorprendidos, y yo, ¿y yo con que cara los miro a ellos? Me preguntaba mil veces.
domingo, 15 de julio de 2012
Cap.4 Un padre muy cambiado
¿Pero esta tía que se cree? me pregunté a mi misma. Había aparecido Sergio pero me daba igual así que me acerqué mas a Ana y la golpeé, ella me devolvió el golpe, luego yo otro y así sucesiva mente. Sergio intentaba separarnos pero no lo consiguió. Luego no se que hice que le había dejado el labio sangrando, y eso le pasa por meterse conmigo e insultarme. Al acabar nuestra terrible pelea, volvió a aparecer Sergio.
-¿Pero se puede saber que hacéis?- preguntó enfadado.
-No lo ves!- contesté a su pregunta, y Ana no decía ni palabra.
-¿Estás bien?- preguntó dirigiéndose a Ana.
-Si, tranquilo, ella tiene la culpa.- dijo ella.
-¿De que vas tía? Si fuiste tu la empezaste a marear.- dije cabreada.
-Yo solo vine a hablar, luego te empezaste a meter conmigo y ahora me pegas..- se hizo la víctima.
-Ja ja, yo nunca me metí contigo, fuiste tu la que empezó con todo, luego me insultaste y me defendí, no permito a nadie, ni a ti, que se meta conmigo. Porque quien lo hace acaba mal, aun que te faltaba un poco para acabar mal, y si sigues mareando acabaras peor aun, solo te aviso.- dije al dirigirme a la cocina para beber un poco de agua.
-¿Dónde te crees que vas?- dijo Sergio.
-¿Y a ti que te importa?- contesté sin hacerle caso y seguí por mi camino.
-Te quedas aquí para arreglar el malentendido.- dijo al cogerme del brazo.
-SUELTA ME! Y eso di se lo a tu quería novia, ella tiene la culpa.- y me solté de el y volví a ir hacia la cocina.
Esta vez se habían pasado los dos, ella por haberme insultado y el por defenderla y no creerme. Pero me las pagarían los dos, no permitiré que me traten así como lo había echo. Lo malo de todo es si se entera mi padre a lo mejor...Pero no quería pensar en eso, no creo que mi propio padre no me defienda, el me quiere, bueno eso creo, porque des de que se dio cuenta de que estoy mejor y no he empezado a cometer locuras esta de buenas conmigo y eso me gustaba. Pero no quiero que todo eso cambie solo por culpa de una idiota como la tal Ana, se cree que por ser la novia de Sergio puede hacer lo que se le plazca, pero esta muy equivocada. Porque no permitiré que siga con ese plan de hacer lo que quiera. Al ir a la cocina, me puse en un vaso un poco de agua y lo bebí. Pero aparicio Luisa.
-¿Se puede saber Luci, que pasó en el salón?- dijo preocupada.
-Nada Luisita, no te preocupes.
-¿Qué no me preocupe? Os habéis peleado, si se enteran Irene y tu padre, aquí vuelan cabezas.
-Pero no se enterraran, ¿verdad?- dije acercándome a ella.
-Por mi, seguro que no, pero por mi nieto, lo mas seguro es que si.
-Pues me da igual, tengo un plan, pero no se si funcionará..
-¿Qué plan?
-Lo sabrás esta misma noche Luisita..
-Me estas asustando mas aun Luci..
-Tu tranquila.
Entonces fui a mi cuarto, y deseé que ya fuera de noche, tenia que hablar muy seriamente con mi padre.
Al cabo de unas horas...
Ya había llegado del trabajo y estaban todos en el salón. Y si, todos. Bajé y me dirigí hacia el salón, entonces se me quedaron todos mirando, y los que mas Sergio y Ana.
-Lucía, tenemos que hablar muy seriamente.- dijo mi padre enfadado.
-Lo mismo digo don Fabian.- le dije. Suena raro, pero siempre que quiero tener lo que quiero le llamo por su nombre.
-No empieces, porque te conozco. Quiero que me expliques que pasó hoy...
-A ver señor.- volví con mi plan.- No hay muchas ganas de explicar, porque seguro que se han inventado de todo este par.- dije al señalarlos y entonces se me quedaron mirando mal, y mas enfadados, pero pasaba de ellos, seguí hablando con mi padre.
-Como quieras, pero sabes que estarás...- no le dejé terminar la frases, y era CASTIGA. JÁ, eso nunca.
-Ai señor Fabian, solo te diré una cosa, O ELLA O YO.- dije volviendo a señalar hacia la dichosa mosquita muerta, que se cree un santo, y en cambio, no lo es.
-¿Cómo que ella o tu?- preguntó Irene.
-Pues eso, o ella o yo.- volví a decir.
-¿Pero de que vas niña?- dijo esta vez Sergio, pero pasaba de sus comentarios.
-¿Y que, has decidido?- me dirigí hacia mi padre.
-No pienso contestar Lucía. Explicarme esto de ella o tu.
-Pues mira, así de claro, o ella se queda a vivir aquí o yo, porque las dos en esta casa, NUNCA.
-¿Has bebido o algo, hija?
-¿Cres que he vuelto a beber? Pues allá tu, porque te he dado una opción, pero tu la has jodido.- entonces me di la vuelva, y iba a subir las escaleras, pero vino mi hermano.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó confuso.
-Nada, que papá decidió que una desconocida se quedara a vivir aquí, que su propia hija.
-¿Eso es cierto papá?
-No le hagas caso a tu hermana, esta bromeando.
-Ya, bueno..luego no vengas diciendo que estaba bromeando.
Subí a mi cuarto, cogí una maleta, metí algo de ropa y salí por la venta, no podía salir por la puerta principal porque iba a ser peor. Entonces cogí la moto, y puse la maleta entre mis piernas, y salí de esa casa.
Dani:
-Papá explica me todo esto.- insistí.
-Que no es nada hijo, ya conoces a tu hermana.
-Ya por eso lo digo, porque que la conozco y si de verdad has dejado que viva ella aquí y no a mi hermana, habrá echo alguna locura. Ayer vino a mi trabajo a hablar. ¿Adivina de que?
-¿De que, Dani?- me preguntó Irene.
-Si mi padre no le gusta saberlo, no diré nada.- dije.
-Si quiero saberlo, dilo hijo.
-Me dijo que..¿podemos hablar solos, por favor?- me dirigí hacia Sergio y Ana, no quería que se enterasen de las locuras de mi hermana.
-Sergio, Ana, podéis dejarnos solos.- dijo Irene, y ellos la obedecieron.- Cuenta.
-Quiere morir, pero le dije que no cometiera ninguna locura, entonces dijo que seria mejor ir lejos, para alejarse de todo esto, y me ha preocupado mucho.
-¿Lo dices enserio?- dijo Irene.
-Si, y tengo miedo de que cometa una locura por culpa de papá.
-No lo ara hijo, ya veras.- dijo mi padre así sin mas. Es que no puedo creer que trate así a mi hermana, el la quería mas que a nada. Pero había cambiado.
Entonces fui a mi cuarto, no quería seguir allí abajo con una persona que no se preocupa por su hija, y de verdad, no lo entendía.
Irene:
-Fabian?
-¿Dime cariño?
-Tengo miedo.
-¿De que?
-De lo que dijo Dani de Lucía, no quiero que vuelva a lo de siempre, ni tampoco quiero que cometa alguna locura.
-No lo ara cariño, tranquiliza te, lo hace para tener mas atención, cree me, conozco a mi hija.
-Pues yo no lo creo. Sube y pídele perdón.
-Mañana lo aré. Estará durmiendo.
-Sube, por favor.
-Vale voy.
Fabian:
Subí para ir hacia el cuarto de Lucía ya que Irene insistió. Toqué la puerta, pero nadie contestó, entonces aparecieron Dani y Sergio. Decidí abrir la puerta, pero por mi sorpresa, no había nadie.
-¿Dónde esta tu hermana Dani?- le pregunté enfadado.
-Ya te dije, que era por tu culpa.- y se fue.
-No te vas de aquí, ahora mismo me explicas donde esta Lucía.
Y mi propio hijo no me hizo ni caso, se fue, y no volvió a aparecer. Solo vino Luisa a decir que la moto de mi hija no estaba, se había escapado, y me imaginé que era por la ventana, porque al decirme eso Luisa, me giré y la vi abierta. Cuando vuelva se la va a cargar.
Lucía:
Estuve dando vueltas por toda la ciudad, pero no sabia donde ir. Hasta que me acordé de algo, fui aparqué la moto. Cogí la maleta. Abrí la puerta, llamé al ascensor, apreté el botón del segundo piso. Y empezó a subir el ascensor poco a poco, hasta que hizo el sonido de que ya había llegado al piso correcto. Se abrió la puerta, salí con la maleta, me acerqué a la puerta y toqué al timbre.
domingo, 8 de julio de 2012
Cap.3 Persona que odio
Al pasar por el parque, me encontré con una sorpresa, en un banco estaban Martín y Raquel, no quería pasar delante de ellos, porque a saber que me dirían, pero era por el único sitio que podía pasar, así que me hice la tonta como que no los había visto, pero al seguir andando, alguien dijo mi nombre.
-LUCÍA, espera!- al girarme había visto a Martín corriendo detrás mía.
-¿Qué?- pregunté algo confundida.
-¿Cómo estás? ¿Cómo te fueron estos meses? Des del hospital no te volví a ver.
-Estaba internada en una clínica, hace tres días que salí de allí.
-Oh, no lo sabia. ¿Y cómo te encuentras?- sonó algo preocupado.
-Bien, mejor que nunca, gracias por preguntar, pero tengo prisa, y tu novia te esta esperando. Adiós.- y me di la vuelta para seguir por mi camino.
-Espera! No te vayas tan rápido, quería preguntarte si te apetecía ir a dar una vuelta y hablar, la ultima vez que hablamos...- no lo dejé continuar.
-Martín, me tengo que ir, y creo..q..que no tenemos nada de que hablar. Adiós.
Seguí andando y andando, hasta llegar a la casa de Nati, toqué al timbre y me abrió ella. Luego pasamos, y fuimos a su cuarto.
-Lucía, pensaba que no nos íbamos a ver mas!- dijo un poco triste y sentándonos en su cama.
-¿Por qué lo dices? Si sabes muy bien que contigo me lo paso pipa.- dije sonriendo.
-Es que por mi culpa estuviste tanto tiempo rodeada de médicos...
-No diga eso, fue solo mi culpa, pero tranquila, ya estoy mejor y..no volveré a beber ni drogarme pero te aconsejo que tu también lo dejes, no quiero que acabes como acabé yo.- dije abrazándola.
-Tranquila, porque des de que te pasó eso no he vuelto a tomar droga, alcohol...pues de vez en cuando pero ya esta.
-Me alegro por ti, sabia que podías. Y bueno cuenta me ¿cómo están los demás? Hace días que no se nada de ellos.
-Pues Alba y José están de vacaciones con sus familias, Bruno aquí en la ciudad, Diego..pues des de hace días que no se nada de el. Y yo pues aquí en casa encerrada, porque tengo miedo de si salgo vuelvo a lo mismo de siempre.
-¿Y eso que no sabes nada de Diego? No seas tonta, tu eres fuerte..
-Pues ..no se.. esta desaparecido..no ha pasado por mi a verme ni nada, y sabes que somos casi como hermanos, y siempre viene a verme si no me ve en las fiestas o algo, o me llama, pero ni eso. ¿Tu no has hablado con el?
-No..pero bueno. No pasa nada je je.
-Lucía!
-¿Dime?
-¿Qué es eso de que hiciste una promesa?- ¿pero cómo lo sabia ella eso?
-¿De que hablas?- dije haciendo me la tonta.
-No te hagas la tonta, puedes confiar en mi, ya lo sabes.
-No es nada, tranquila.
-Eso espero, porque si nos...
-Va calla loca, y dime ¿alguna fiesta pronto?
-Muchas, pero ni tu ni yo iremos.
-¿Por qué?
-Porque acabas de salir de la clínica y no quiero que te vuelvan a encerrar otra vez..
-Venga no seas tonta Nati, si sabes que si voy no beberé ni nada.
-Da igual!
-Jolines, pero que mala amiga eres.. - dije sin ganas y triste, ya que quería ir a ver a gente, conocer a gente, no estar encerrada en esa casa donde se encuentra Sergio..
-Lo hago por tu bien, entiende lo...
-Ya, bueno me voy ya a casa, que se hace tarde, y ya conoces a mi padre, des de que salí de la clínica no para de preguntarme donde estaba, que llegue pronto y esas cosas... Cuida te loca mía, te quiero mucho.- y le dije dándole un beso en la mejilla.
-Adiós loca!! Mañana te aré una visita!
-Ja ja, vale, te esperaré. Adiós!!!
Me fui hacia mi casa, pero a medio camino me había sonado el móvil, al cogerlo:
-¿Si?
-¿Lucía?- dijo al otro lado del teléfono una voz femenina y conocida.
-Elena ¿cómo estás?
-Hermanita, muy bien ¿y tu?
-Bien, aquí caminando hacia casa. ¿Y eso que me llamas?
-Mm...bien, bien.. Ams, pues nada, quería darte una sorpresa..je je
-¿Si? A ver cuenta!!!
-Ya terminé los estudios y todo, y me mundo, ¿adivina donde?
-¿Aqui?
-SIII!!! Que bien, ¿no crees?
-Que bien ¿no?, esta super bien, ¿y cuando vienes?
-Pues pasado mañana, tengo que recoger algunas cosas y me vengo, pero una cosa ¿y eso que estabas internada? Nadie me había avisado, me he enfadado y todo ¿sabes?
-Ya..bueno eso es una historia muy larga, ya te contaré. Pero conmigo no te enfades que acabe de salir de allí, si eso, enfada te con papá o Dani, solo lo sabían ellos y algunos amigos mios y ya esta.
-Tranquila, que tendré una larga charla con ellos. Bueno cariño, me voy, ya nos veremos. Te quiero, cuida te amor.
-Adiós hermanita, hasta pronto. Y yo a ti, un besito!!
Al colgar, ya había llegado a casa, abrí la puerta y entré. Subí a mi cuarto y me eché en la cama. Estaba cansada, tanto paseo, tanta sorpresa, de todo un poco. Al cabo de unas horas, me había dormido, se notaba que estaba cansada. Al despertarme, fui a darme un baño de espuma, cuanto tiempo sin darme uno así! pensé. Me había puesto música para relajarme más, estaba super a gusto. Me sentía muy bien. Estuve una media hora en el agua, me encanta. Pero tenia que salir, así que, salí, me vestí, me lavé los dientes, me arreglé y LISTA! Pero, ¿ahora que hago? me pregunté a mi misma, pero no me venia ninguna respuesta.
Bajé al salón para ver si había algo en la television, me senté en el sofá pero antes fui a la cocina a prepararme cereales con leche, luego me fui al salón, enchufé la tele y cambie de canal cada dos por tres, y al momento comía. Al terminar de comer seguía buscando canal por canal, pero nada interesante. Hasta que puse el ultimo y estaban dando un programa de modelos. Que estaban promocionan do una marca de ropa nueva. Era muy bonita, pensé. Estuve mirando el desfile un buen rato, hasta que alguien vino también al salón. Y imaginaros quien era, Ana.
Se sentó a la silla en vez en el sofá donde estaba yo, y seguramente por Sergio, pensé. No le había dicho nada, ni la saludé, ni tampoco pensaba hacerlo. ¿Qué se cree? Que si vive aquí en una casa de lujo, ¿la tendremos que tratar bien? Pues que los demás la traten bien porque yo PASO. Seguí mirando el desfile pero empezó a hablar.
-Lucía, ¿podemos hablar?- dijo dirijiendose a mi, pero ni la miré ni nada, solo seguí mirando.
-¿Qué quieres?- dijo sin mucho ánimo.
-Hablar.- siguió diciendo.
-Pues habla.- volví a decir sin ánimo.
-A ver, si estas conmigo así por mi prima, no quiero que no podamos a ser amigas por su culpa, ahora vivimos juntas y no quiero tener enemigos.
-Ja ja ja.- me hizo una gracia impresionante, esta tía esta muy mal de la cabeza.
-¿De qué te ríes?
-¿Yo?..ah..de nada, de nada, ¿qué decías?
-Contigo no se puede ni hablar.- y se levantó para irse, pero se había pasado con el tono en que lo dijo así que me levanté yo también.
-¿Tu de que coño vas niña?- entonces se giró.
-Vine para hablar y tu solo te reíste y te hiciste la tonta.
-Ja ja, para no reírse, si das una gracias chica. Pero tu a mi no me hablas así ¿vale? yo vivo aquí, y si me da la gana te puedo echar. Pero no lo hago por Irene porque se que le caes bien.
-Tu tampoco me hables así, y tu no tienes derecho a echarme de aquí, porque no eres la única que vive aquí, vamos que no solo tu familia vive aquí, y si yo estoy aquí es por Sergio.- hablaba y movía las manos, daba una gracia. Estábamos una en frente de la otra y creo que ¿peleando?
-Ohhh- y empecé a aplaudir.- ¡EUREKA! Has descubierto América. Pues claro que estas aquí por Sergio, si nos nunca estarías viviendo en una casa como esta, eso ten lo por seguro.- entonces le cambió la cara.
-¿Me estas llamando pobre?- dijo con tono enfadado, y yo que pensaba que antes también estaba enfadada.
-Yo no he dicho eso. Te has llamado tu pobre.- dije burlándome de ella. Me caía mal des de un principio, no os impresionéis demasiado por haberla tratado así en estos momento, entenderme, porque por su culpa hice la promesa que hice.
-Seras hija....- pero aparicio el rey de roma.
sábado, 7 de julio de 2012
Cap.2 Cambiar mi decisión
Y tenia que ser ella la que nos pillaba en medio de un beso, es que justo ella. Gracias dios, por todo eh, me dije a mi misma. Al vernos Ana tirados en la cama, Sergio se levantó y la siguió porque se fue corriendo, y creo que llorando. Pero yo no tenia la culpa de nada, todo lo hizo Sergio, el vino a mi cuarto sin haberlo invitado, y fue el quien se tiró encima mía, y me besó. Que no venga luego a echarme las culpas, porque le diré las cosas tal y como fueron. Porque lo bueno de mi, es que, NO MIENTO. Me acosté a dormir, porque estaba cansada.
Al día siguiente me levanté, y como hacia calor, dormí con bragas y una camiseta de tirantes, fui a lavarme los dietes y bajé a la cocina para tomar un vaso de zumo, no quería desayunar porque no tenia hambre, anoche comí muy poco, pero como empecé a jugar con la comida y mi padre me puso nerviosa quise irme a mi cuarto. Pensaba que esta mañana me iba a levantar con hambre, pero no fue así, así que bajé y ni me había dado cuenta que no me había cambiado, pero pasaba de volver a mi cuarto, y total, estoy en familia ¿no? Llegué a la cocina y vi a Sergio y Ana desayunando, los demás no estaban, pero me daba igual.
-Luisa, ¿hay zumo?- pregunté sin fijarme en ellos.
-Si, Lucí, en el frigorífico ¿quieres que te ponga algo para desayunar?
-Vale, gracias. No, no tengo hambre.- fui al frigorífico y cogí el zumo, después me puse de puntillas para poder llegar a coger el vaso. Y entonces escuché:
-¿Se puede saber que miras tanto, habíamos quedado en algo?- dijo la tal Ana, a Sergio, me imaginé. Pero la pregunta era ¿en que habían quedado?
-Que bueno esta el zumo, Luisa, ah una cosa..esto, hoy a lo mejor no estoy en casa para comer.- dije y entonces me di cuenta de que Sergio me estaba mirando, entonces nos quedamos los dos mirándonos a los ojos. Pero, LUCÍA, PARA YA, OLVIDA TE DE SERGIO, habíamos pensado que ibas a hacer. Decía mi cabeza. Pero no podía hacerle caso a mi mente, no podía. Y seguía mirándole, hasta que Luisa interrumpió mi pensamiento.
-¿Dónde vas a estar?
-Emm, aun no lo se, pero tengo claro que en esta casa no.- entonces se me quedó mirando preocupada.
-¿No pensaras en volver a beber?- y Sergio se quedó mirando cuando Luisa dijo eso.
-¡Cómo crees! Ya lo había decidido cuando estaba en la clínica. LUCÍA NI BEBER NI TOMAR DROGA.- dije muy entusiasmada, por haber cumplido con mi palabra.
-Uff, que susto me habías dado Luci, pero no me vuelvas a asustar a si.- dijo mas tranquila.
-Ja ja, Luisita, pero como te quiero!!- y empecé a abrazarla y darle besitos en los mofletes.
-Y yo a ti mi niña!!
-Bueno, voy a ducharme y a arreglarme.
Subí, me duché y al salir del baño, me encontré a Sergio sentado en la cama, DE MI CUARTO, ¿pero que hace otra vez aquí? Esta tramando algo, y no le permitiré que siga jugando conmigo.
-¿Se puede saber que haces aquí? ¿Quieres que nos vuelva a pillar tu querida novia?- dije un poco enfadada.
-¿Lo haces a posta? ¿Quieres que me muera de ganas por cometer una locura?- ¿de que estaba hablando este ahora? me preguntaba.
-¿De que hablas?- pregunté.
-De lo que hiciste antes. - y se me quedó mirando, ¿y como no? estaba mojada y con toalla.
-No entiendo nada. Mejor vete, no quiero meterme en problemas.- y me di la vuelta.
-Hablo de lo que hiciste antes, en la cocina, ¿cómo se te ocurre? estaba Ana.
-Espera, espera, ¿crees que no puedo ir a ningún sitio solo porque esta tu novia? estas muy equivocado.- dije con un tono irónico.
-No he dicho eso, si no, por como ibas vestida.
-Así duermo, y es mi casa, puedo ir como yo quiera, ¿vale?- dije al abrir el armario y buscar que ponerme.
-También vivo yo aquí.
-Pues ya esta, la que tiene que tener cuidado es tu novia, no yo. Así que no vengas a decirme que tengo que hacer. Este no, este tampoco..mm este!- dije esto ultimo al buscar la ropa para dar una vuelta, y al coger lo que me gustaba lo tiré hacia atrás, como siempre hago, luego me puse las braguitas, pero tuve cuidado para que no me viera Sergio, luego el sujetador.- ¿Me lo abrochas, por favor?- al girarme se había quedado mirándome embobado.- Tierra llamando a Sergio!!!
-Emm..si ¿qué?
-¿Me lo abrochas?- dije al acercarme a el.
-No creo que sea buena idea..
-Tu viniste a mi cuarto, y tengo prisa, así que me vestiré te guste o no. ¿Y que decías antes?
-Que no podías ir así vestida por la casa, porque soy yo el que termina teniendo la culpa.- y al decir eso el, me abrochó el sujetador, luego me puse la camiseta y los shorts.
-Mira querido Sergio, cariño, a ver.. ya te dije.. que iré vestida como se me plazca. Y si tanto te preocupa, pues no se.. tu te las podrás alegrar para que no te echen la culpa por quedarte mirándome. Porque ya te dije que no quiero nada con nadie, y menos contigo. Y lo que pasó anoche no fue nada. Quiero que lo tengas claro.- estuve mirándome al espejo para hacerme un peinado y maquillarme.
-Tranquila lo tengo muy claro.
-Pues no parece, primero te me quedar mirando abajo, y me echas la culpa. Luego vienes A MI CUARTO, y había salido de la ducha, y en vez de irte, o disimular, te quedas otra vez mirando, y claro tenia que hacer algo ¿NO? por eso te hice que me abrocharas el sujetador, así te das cuenta de lo que te perdiste!- je je, pero que buena soy, pensé.
-¿Crees que con ir por la casa semi desnuda, ara que cambie de parecer?
-¿Cuando he dicho yo eso? NUNCA, pues ya esta.
-Mira, lo de anoche fue un error, ya te lo dije, pero me tenias harto con las cosas que decías, así que tenia que hacer algo, pero por sorpresa aparicio Ana, no me lo esperaba para nada.
-Así te darás cuenta de no volver a acercarte a mi...
-¡Si fuiste tu la que continuó con el beso!, no me vengas a decir que me de cuenta de eso o de lo otro.- dijo con tono burlón y yo al escucharlo me giré y me quedé mirándole y diciéndole unas cuantas verdades.
-Chiquito mio, no vuelvas a decir mentiras, y todo lo que te dije anoche era verdad, reconoce que eres idiota por haber elegido a Ana en vez de a mi. Y estúpido porque podías estar conmigo hace tiempo, pero no lo aprovechaste. Así que vete cayéndote y deja me en paz. Porque paso de ti, me das igual, vete con tu novia y olvida te de mi, porque tanto decir que te habías olvidado de mi era una mentira, porque solo llegué a casa y empezaste con la misma historia de antes.
-Es que contigo no se puede hablar normal, siempre se tiene que empezar a enfadar o chillar.- y se fue, venga ya, ¿pero que se cree este tonto? No le hice mucha importancia y seguí con mis cosas, al acabar, bajé y salí.
Me dirigí hacia la casa de Eva, necesitaba hablar con ella, que me ayudara, y me diera algún consejo, era la única a la que podía confiar en estos momentos. Al llegar a su casa, toqué al timbre le dije a Lola de que si estaba y me dijo que si, en su cuarto. Me dejó pasar y subí las escaleras, toqué a la puerta. Escuché que me dijo que pasara, y pasé.
-GORDA!!- dije y fui a abrazarla.
-Gordita mía, ¿qué te trae por aquí?- y nos sentamos en su cama.
-Necesito tu ayuda.
-Cuenta, ¿qué te pasa?
-A ver, ¿te acuerdas de lo que había decidido cuando estaba en la clínica?
-Si, ¿qué pasa con eso?
-Pues, tengo miedo.
-¿Miedo de que gorda? ¿No te habrás vuelto a enamorar?
-No, no es eso, es que me hice la promesa de no volver a amar, ni a querer a alguien. Pero es que Sergio me lo esta poniendo muy difícil mantener mi promesa.
-¿Qué hizo?
-¿Qué, que hizo? De todo, fue a mi cuarto la misma noche de que llegué, nos peleamos, se echó encima mía y me besó, aparicio su novia y nos pilló, al día siguiente o sea hoy, fui a la cocina y iba con bragas y ellos dos estaban también en la cocina, luego cuando fui a mi cuarto a ducharme, al salir lo vi sentado en la cama. Como estaba con toalla y mojada me empezó a mirar embobado, y luego empezó a decirme que no tengo que ir por la casa semi desnuda ¿tu te crees eso? es mi casa, el no tiene derecho. Y luego para que se jodiera me vestí delante de el, y le dije que me abrochara el sujetador.
-Vente a mi casa a pasar unos días, sera lo mejor.
-Que no, seguiré allí, que se joda, no le dejaré que se salga con la suya.
-Si eso quieres, solo te he dado una opción. Pero sigo sin entender que puedo hacer yo..
-No se, pero lo que propusiste no me sirve, quiero vengarme de el, porque por su culpa estoy así, y no dejaré que siga jugando conmigo, o mejor dicho, con mi corazón. No me merece.
-Dale una oportunidad a Diego..
-NO!!! Eso si que no.
-¿Por qué?
-Porque no y punto.
-Lucía..
-Ni Lucía ni nada, ya te dije que no. Bueno voy a ver a mi hermano, para ver como le va en el trabajo, ya hablamos, adiós.
-Adiós.
Y salí, me dirigí hacia el trabajo de mi hermano, y lo encontré.
-¿Qué haces aquí fea?- preguntó.
-Nada, ¿no puedo venir a ver a mi hermano?
-Claro, pero es muy raro.
-Ya, quería hablar contigo.
-¿De que se trata?
-De la muerte y el amor.- entonces le conté un poco lo que pensaba.
-Lucía a ver, dices que quieres morir por amor, pero no sabes nada de la muerte, ni sabes nada del amor.
-Se que si me muero no sufriré tanto, volveré a ver a mamá y me habré quedado satisfecha porque había cumplido mi promesa. Pero si vivo se que no podré contener mi promesa y entonces volveré a sufrir, y es algo que no quiero. Y sabes muy bien que el amor es algo que me hace muy débil.
-Sigo sin entenderlo. Solo te puedo decir que es malo lo que piensas.
-Es malo todo lo que pienso, no hace falta que lo digas.
-Lo malo siempre es más fácil de creer.
-Lo sé, pero no quiero creerlo. Quiero que mi vida sea todo bueno y lo malo que se vaya a tomar por culo. ¿Entiendes?
-Si entiendo, pero ¿no crees que tienes mucha prisa? Solo hace dos días que estas fuera de la clínica.
-Ya, pero es un comienzo. Y he decidido algo.
-A ver como me sorprendes ahora.
-Quiero ir de vacaciones y alejarme de todo esto.
-¿Dónde quieres ir?
-No se, lejos de aquí, muy lejos.
-Tienes que hablar con papá y todavía no tienes edad.
-Eso es lo que hace que no pueda ir a ningún sitio. Y es la única forma de volver a ser feliz.- dije triste.
-No podré ayudarte esta vez, lo siento fea.
-Tranquilo, no pasa nada, solo quería hablar, no pedirte favores. Me voy que se me hace tarde. Adiós.
-Adiós.
Iba a ir a casa de Nati, para ver como estaba, ya la echaba de menos, pasé por mi parque favorito porque me venia el camino mas corto yendo por ahí. Pero me encontré con una sorpresa.
martes, 3 de julio de 2012
Cap.1 Volver a la vida de siempre
Ya era verano, había pasado varios meses en la clínica, y me fue bien, el medico me dijo que ya me había recuperado y me alegraba por la noticia, y claro mi padre y mi hermano también. Vinieron a recogerme y nos fuimos directos hacia casa. Cuando llegué me sorprendieron todos, me habían echo una fiesta sorpresa por volver al fin a casa. Estaban todos, y si digo todos, son TODOS. Irene, Luisa, Sergio, la tal Ana, Eva, Simón, Natalia, Alba, Bruno, José y Diego. Y otra de las sorpresas es que mi padre e Irene me habían comprado una moto para mi cumpleaños, pero como estaba en la clínica no la pude utilizar, ahora que ya estaba en casa, ya la iba a poder utilizar, estaba feliz. Y os estaréis preguntando que me ha pasado durante todo este tiempo, pues me ha muy bien, Eva y yo volvimos a ser amigas otra vez, y eso me gustaba, vino a visitarme en la clínica, y allí fue cuando le pedí perdón por todo. Con Nati, pues seguiré quedando con ella, pero no volveré ni a beber ni a drogarme, eso lo tengo claro. Y Alba, ella es la mejor, no tiene nada que ver con Nati, esta tan feliz con José, que le da igual lo demás, también es muy buena amiga. Y bueno hablando de José, Bruno es también maravilloso, vino alguna vez a visitarme, y me lo pasé muy bien con el. Y Diego, pues somos amigos, le dije que no quería tener nada con nadie, pero aun tenia claro de que el era el perfecto. Sergio, pufff, Sergio es Sergio, no nos volvimos a ver hasta hoy, cuando volví a casa. Y la verdad era lo mejor, le iba bien con Ana, por lo que me contó mi hermano. Y hablando de mi hermano, el esta feliz, le va muy bien todo, Laura, Carla, la familia y por supuesto el trabajo, vamos algo que nunca me imaginé, Dani trabajando pero así es la vida. Al terminar la fiesta me despedí de todos y los acompañé a la puerta, luego me fui a mi cuarto, no sabéis como había echado de menos mi cuarto. Entré y estaba tal y como lo había dejado antes de irme. Me acosté en la cama y me había dormido.
Me desperté y bajé a la cocina, quería comer algo, tenia hambre. Al terminar de comer, fui a mi cuarto a ponerme unos pantalones cortos, con una camiseta de tirantes, y mis deportivas. Me hice una coleta y salí a correr un rato. Hace tanto tiempo que no hago ningún deporte. Dejé de ir a natación, pero este verano recuperaré en la piscina de la casa. Quería ponerme un poco en forma y lo había logrado. Estuve unas dos horas corriendo por toda la ciudad, ya había anochecido, así que decidí irme ya casa. Llegué, me duché y Luisa nos llamó a todos para ir a cenar. Al bajar estaban ya todos sentado, otra vez en familia, pensé. Pero me sentía incomoda, tenia que volver a acostumbrarme a todo esto otra vez, era muy raro para mi aun.
-¿Estás bien, hija?- preguntó mi padre preocupado y los demás se me quedaron mirando.
-Si, tranquilo.- contesté y agaché la cabeza.
-Lucía, no estas bien.- dijo esta vez mi hermano.
-Que si feo, ¿no ves?- y hice mi sonrisa falsa.
-No, no veo.
-Pues estas ciego.- ahora si que empecé a convertirme en mi misma.
-Venga, no empecéis. Lucía ¿estás segura de si estas bien?- dijo mi padre un poco enfadado y preocupado todavía.
-Que si papa, estoy bien, solo que...- no pude continuar.
-¿Solo que, qué?- me volvió a preguntar mi padre.
-Solo que...me tengo que volver a acostumbrar a todo esto. Es raro para mi, después de tanto tiempo encerrada, salir de ahí y volver a mi vida anterior.- dije volviendo agachar la cabeza, y empezar a jugar con la comida con el tenedor.
-Me lo imagino, pero volverás a ser la misma Lucía de siempre.- dijo Irene.
-Seguro que si, volverá a ser la fea de antes.- dijo riéndose mi hermano.
-No tengo hambre, me voy a mi cuarto. Buenas noches.- y me levanté, esta vez mi padre me dejó ir.
Subí a mi cuarto y puse un poco la radio para tranquilizarme. Estaban dando música, y mi canción favorita, Pablo Alborán--Te he echado de menos
Te he echado de menos
Todo este tiempo
He pensado en tú sonrisa y en tú forma de caminar
Te he echado de menos
He soñado el momento
De verte al lado mio dejando te llevar.
Esa canción me ponía triste, hasta llorar, era tan maravillosa. Pero al acabar, pusieron otra que me gustaba, Cali & el Dandee--Yo te esperaré
Yo te esperare
No sentaremos juntos frente al mar
Y de tu mano podre caminar
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Se que en tus ojos todavía hay amor
Y tu mirada dice volveré
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Sin saber de la cuenta regresiva pienso
Que aunque no e vuelto ha ser el mismo y lo confieso
Espero que el perdón este en tu mente y yo te reso
Pero aunque soy sincero y lo prometo no me miras
Después abres la puerta y te digo si te vas no vuelvas
La rabia me consume y lloras
Te alejas caminando y la vida se me desploma sin saberlo
Te lo juro no lo sabia y de haberlo sabido otra suerte seria
Cuatro de septiembre, mi frase (si te vas no vuelves) me persigue
Y siento ganas de llamarte, pero no contestas
No entiendo por que no contestas
Si aunque hayamos peleado todo sigue
Siete de septiembre la llamada que llegaría
Me dicen que ahí estas, que no llame a la policía
Luego cuelgan
Todavía no pierdo la fe, y se que algún día volverás
Y pase lo que pase
Yo te esperare
Nos sentaremos juntos frente al mar
Y de tu mano podre caminar
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Se que en tus ojos todavía hay amor
Y tu mirada dice volveré
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Siento que me quitaron un pedazo de mi alma
Si te vas no queda nada, queda un corazón sin vida
Que ha raíz de tu partida se quedo solo gritando pero a media voz
Siento que la vida se me va por que no estoy contigo
Siento que mi luna ya no esta si no esta tu cariño
Ni toda la vida ni toda la agua del mar podrá
Apagar todo el amor que tu me enseñaste a sentir
Sin ti yo me voy a morir solo si vueles quiero despertar
Por que lejos no sirve mi mano para caminar
Por que solo espero que algún día puedas escapar
Yo te esperare
Nos sentaremos juntos frente al mar
Y de tu mano podre caminar
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Se que en tus ojos todavía hay amor
Y tu mirada dice volveré
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Si tu te vas no queda nada
Sigo cantando con la luz apagada
Por que la guerra me quito tu mirada
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Si tu te vas no queda nada
Sigo cantando con la luz apagada
Por que la guerra me quito tu mirada
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Si tu te vas no queda nada
Sigo cantando con la luz apagada
Por que la guerra me quito tu mirada
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Si tu te vas no queda nada
Sigo cantando con la luz apagada
Por que la guerra me quito tu mirada
Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare
Estuve cantando a la vez que sonaba, me la sabia perfecta. Terminó la canción y apagué la radio. Ya no quería escuchar canciones tristes, me ponían mal, ¿no podían haber puesto alguna con mas ritmo? me preguntaba, pero al quien había interrumpido mi pregunta que me hacia a mi misma. Era Sergio ¿qué hacia en mi cuarto? ¿qué quiere?
-¿Qué escuchabas?- preguntó al entrar y se sentó en la silla.
-La radio.
-Preguntaba que, que canción escuchabas.- y se empezó a reír, yo no pillaba el chiste o bueno si lo pillaba, pero no le veía la gracia, o al menos no tenia ganas de reírme.
-¿Por qué no te ríes? Hace gracia.
-Porque no veo la gracia.- dije algo sosa.
-¿Te pasa algo conmigo? Pensaba que ya lo habías olvidado.
-No es nada de eso, tranquilo, y si lo he olvidado.
-¿Entonces?
-Entonces..nada.- y se quedó un poco incomodo al escucharme.
-Me contó Diego que no querías estar con el. ¿Es por mi?- a ver, a ver, ¿pero este que se cree? ¿que todo gira a su al rededor o qué?
-¿Crees que estoy así por ti? Pues te equivocas, estoy mejor que nunca, y si lo rechacé, es cosa mía, no tuya.- me había enfadado bastante, no aguanto a la gente que se cree que es la mejor.
-Vale, me rindo. ¿Qué te pasa?
-Nada de tu inconveniencia.
-¿Entonces no me lo dirás? Pensaba que íbamos tener una relación mejor, no como antes.- dijo sentándose al lado mio.
-¿De que relación me hablas? Entre tu y yo no ha pasado, NADA, y tampoco pasará.- dije enfadada.
-No hablaba de ese tipo de relación, si no de una relación de amistad.- dijo haciéndose el gracioso.
-Nunca tendremos una relación de amistad, solo compañeros de casa, y ya esta.- volví a seguir con mi enfado, no lo aguantaba mas, era una persona tan complicada, y ni me había dado cuenta. A lo mejor la tal Ana, lo había cambiado, quien sabe.
-Si es lo quieres, así sera.- y se levantó para dijeres hacia la puerta.
-Te dije lo que quería, pero me rechazaste, ahora seras tu el que sufrirá. Porque yo ya paso de sufrir por un tío. ¿No querías saber por qué rechacé a Diego? Pues aquí tienes la respuesta.- chillé.
-¿Entonces era por mi?- se giró y se me quedó mirando.
-¿Cuando he dicho que fue por ti? Solo te digo, que me las vas a pagar Sergio. Nadie me había dejado tan mal, como lo hiciste tu aquel..día..- volví a chillar.
-¿Todo esto es por qué te dije que quería estar con Ana, y no contigo?
-Lo has dicho tu no yo.- dije tranquilizandome un poco.
-Vale, Lucía, solo dime, si estuviéramos juntos ahora, ¿qué pasaría?
-¿Qué quieres que pase?
-No se, te lo pregunto a ti, has estado con tantos chicos, que ni me imagino como sera estar contigo, luego peleamos, me dejas, o te dejo yo, y me tendré que volver a ir lejos, para olvidarte.- ahora estaba el enfadado.
-Espera, ¿de qué hablas? ¿Crees que yo soy la culpable de que me hayan dejado, o les haya dejado yo? Tu no sabes nada de mi vida, y no sabes nada de mis relaciones, no tienes derecho de hablarme así, vale, reconozco, te quise, te fuiste y sufrí, si, ¿ves? lo he reconocido, pero esta vez ya no será como antes...- no me dejó terminar.
-Eres una niña aun, y no sabes ni de que estas hablando, solo te dije que no me gustaría volver a huir de mi propia casa, solo para olvidarme de ti. Y ahora que lo dices ¿por qué ya no será como antes?- dijo burlándose de mi, como siempre.
-¿Pero quien eres tu para hablarme así? Y deja me terminar cuando hablo, para de interrumpirme, eres un estúpido, idiota, y no se como me he podido fijar en ti.- al escuchar eso se tiró encima mía y me cogió de las manos, no podía moverme, me tenia muy bien cogida.
-Repite lo que dijiste. A ver si te atreves.
-Claro que me atrevo. ERES UN ESTÚPIDO E IDIOTA!!!!!- chillé lo mas fuerte que pude y claro sin miedo de el. Entonces fue cuando..me cayó con un beso. No me lo podía creer, ¿cómo se atreve? Pero me encantó, y seguí con el beso, pero la sorpresa fue que alguien había abierto la puerta, y nos había pillado en esa situación.
lunes, 2 de julio de 2012
Breve resumen de Volver a amar
Vuelve Lucía, mas fuerte que nunca, mas cambiada., porque dentro de la clinica estuvo pensando en todo lo que le pasó. Y des de que salió de alli su vida a dado un giro muy grande. Tambien se hizo una promesa, pero ella sabe muy bien que des de que salió de alli no podrá conteneserse para cumplirla. Y entonces empezará a pensar en como poder cumplir la promesa que se hizo. Y a lo mejor comete alguna locura que le destrozara la vida. Pero eso solo lo podreis averiguar si lees esta segunda parte de SENTIR!
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