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viernes, 27 de julio de 2012

Cap.7 Yo, la mas feliz del mundo


Había pasado ya casi una semana en casa de Diego, y no fue una semana tan aburrida, nos divertimos mucho. Siempre teníamos algún plan diferente, o ir al cine como el la otra vez, o también fuimos a dar una vuelta por la ciudad. O también ir a cenar, y cosas así. Y así nos fue la semana, divertida e interesante, y creo que también me sirvió para mucho. He estado pensado bastante, y creo que al fin tengo la respuesta que necesitaba, pero no estaba segura de si decírsela aun. Creo que estará bien esperar un poco mas de tiempo, no quiero que la poca amistad que tenemos se destruya por una tontería, así que espero elegir bien  
el día que le diré mi respuesta. Y aun no sabia que día iba a ser ese. También pensé en algo que a lo mejor me cambia a la vida.

-Diego ¿podemos hablar?- le dije al dirigirme hacia la cocina donde estaba el, haciendo algo a saber el que.
-Si, claro. ¿Qué pasa?- dijo al girarse para ver que quería decir yo.
-Ya se que no tengo edad para esto, y encima es muy temprano, pero quiero pedirle a mi padre un apartamento para mi.- luego os explico esto un poco mas.
-¿Estas segura con esta decisión?- me dijo al escucharme.
-Si, pero...necesito tu ayuda.
-Claro, cuenta conmigo.- y me sonrió.

Bueno os cuento. Quiero tener mi propia vida, ya paso de estar viviendo con mi padre o ahora en el apartamento de Diego. Y encima en su cuarto y el en el sofá. No podía, así que tenia que pensar en algo y esto era lo único que se me ocurrió. Pero cuando consiga ese apartamento para mi, quería que alguien me 
acompañará y este viviendo conmigo, pero eso ya os enterareis mas adelante. Os dejo así.

Entonces me vestí y me fui a hablar con mi padre. Tenia que convencerle como sea, era si o si, lo necesitaba ya, pero tenia que convencer también a Irene. Así que lo llevaba claro. Cogí mi moto y me fui directa. Al llegar toqué al timbre y Luisa me abrió, me dio un abrazo y me sonrió ya que estaba emocionada de volverme a ver. Yo le pregunté por ellos dos y me dijo que se encontraban en la sala, y bueno me dirigí hacia allá. Al llegar me esperaba lo que iba a ver, a toda la casa allí. Estaban todos, Irene, mi padre, mi hermano, Carla, Sergio y la mosquita muerta. Pero ¿por qué siempre tenían que estas todos cuando solo quería ver a dos? No lo entendía. Pero bueno, tenia que conseguir a por lo que vine.

-Lucía!!!- dijeron todos al verme.
-Por fin te apareces, hija.
-Hola, papá, Irene, ¿podemos hablar? Es importante, por favor.- dije sin mirar a los demás aun que tenia que explicarte todo a mi hermano, el tenia todo el derecho a saber lo que pensaba hacer.
-Claro, vamos a hablar tranquilos.- y nos dirigimos hacia otra sala mas pequeña.- ¿Qué te pasa Lucía?- dijo Irene.
-Esto un poco incomodo, pero quiero vivir sola y necesito un apartamento para mi.- les dije, y se me quedaron mirando.
-¿Pero tu estas loca hija?
-Papá, no empieces. Ya lo he decidido. Deja me. Por favor.
-Por mi esta bien. Mañana podemos empezar a mirar pisos si quieres.- dijo Irene, no me lo podía creer, me estaba dando la razón, esto si que es un notición, pensé.
-No creo que sea buena idea esto, hija. Tu, sola, viviendo sola..no, lo siento.
-Papá...por favor.
-Deja a la chica Fabian, ya tiene diecisiete años. Y sabes muy bien que ya no es la misma chica de antes. Ha crecido, y tu no vas a hacer que vuelva tu niña de siempre...
-Bueno, vale..
-¿Enserio? Gracias.- y los abracé a los dos.- ¿Y por qué no vamos a mirar ahora mismo? 
-Ja ja, venga me visto y vamos, espera me en la sala.
-Vale, vamos papá.- reconozco que esta muy feliz, conseguí lo que me propuse. Y ahora tocaba volver a la realidad, volver al lugar mas incomodo.

Llegamos y mi padre se sentó en el sofá, y yo a su lado. Y mi hermano como era tan listo sabia que pasaba algo.

-¿Pasa algo Lucía?- entonces se giraron todos para mirarme.
-No, nada.- mentí.
-No te creo.- volvió a insistir.
-Que no es nada feo. Bueno papá desea me suerte.
-Suerte hija, pero que sepas que no me convence mucho la idea.
-Venga papá, no seas un aguafiestas.- y los demás no se enteraban de nada, pero era mejor así, y a mi hermano ya se lo iba a contar algún día, pero ahora mismo delante de esos dos, ni loca.

Ya bajó Irene y nos fuimos a la inmobiliaria para que nos enseñaran algunos pisos, todos nuevos por supuesto. No quería vivir en un piso que ya lo habían utilizado. Total, quería que mi vida comenzara des de cero, y esta era la única forma, nuevo piso, nueva vida, nueva Lucía. Estuvimos toda la tarde mirando, y 
al final me decidí por uno. Era un edificio nuevo que hace poco terminaron de construirlo, se encontraba en el centro de la cuidad, cerca del centro comercial y eso me encantaba, al lado había una plaza muy bonita, y al rededor restaurantes y bares. Y justo a bajo del edificio había un bar nuevo que lo habían abierto 
hace poco. Se encontraba en el segundo piso, el que había elegido. Tenia tres habitaciones, dos baños, una sala de estar grande, una cocina también enorme, y también había una sala pequeña para usarla de estudio. Había dos balcones, uno que daba en la parte de delante, donde se veía la gente, la plaza, el centro comercial... Y el otro daba en la parte de atrás. Había muy poca gente que vivía aquí, así que tenia pocos vecinos. Con Irene decidimos de ir mañana a buscar muebles, para hacer que quede bien toda la casa. 

Luego ella se fue, y yo me fui para casa de Diego, porque allí tenia mis cosas. Al llegar había preparado la cena, olia muy bien, y parecía delicioso. Me lavé las manos y me senté, después se sentó él. Empezamos  a comer y al final de la cena le empecé a contar todo.

-Ya te vas a desacer de mi dentro de muy poco tiempo.- le dije antes de que me diera un sorbo de agua.
-¿Y eso? ¿Te vuelves con tu padre?
-No, eso nunca. Pero hoy fui a hablar con el y le pedí un piso.
-¿Y que te dijo?
-A ver si adivinas..- me empecé a reír.
-Que no!
-Pues te equivocas, je je. Me dijo que si, y hoy fui con Irene a buscar y ya encontré el piso perfecto. Quiero que vengas a verlo y decirme si te gusta.
-Eso esta echo. ¿Pero ya lo comprasteis?
-Si, y mañana nos iremos a ver muebles para decorar lo. Pero quiero que nos acompañes.
-¿Por qué?- dijo sorprendido.
-Esto..em..Diego,- no sabia como decirle lo que pensaba hacer, era un poco complicado, pero lo tenia que intentar.- pues..porque ya me conoces y..- no me dejó terminar.
-¿Seguro que es eso?- y sonrió.
-Jope, siempre me pillas.- y crucé los brazos y bajé la cabeza.

Entonces el se me acercó, me cogió de la mano y me llevó al salón, nos sentamos en el sofá (ya habíamos terminado de cenar).
-Venga, suelta lo.
-Pues, eso..quiero que te vengas a vivir conmigo.

Esto ya era muy fuerte, ya lo se. Pero os dije que sabia la respuesta y era la siguiente. Me había enamorado de Diego, y como os dije hace tiempo, el era el perfecto, aun que habían pasado algunas cosas entre el y yo, pero era agua pasada. Ahora quería comenzar de cero, y quería comenzar mi nueva vida junto a el. Y el me quería, lo sentía, y sentía como se moría de ganas de besarme en tantas ocasiones, pero lo que mas miedo me da es si aceptará. Era algo arriesgado, pero quería que este conmigo en esta decisión que ya había tomado. Y por eso quise un piso nuevo, porque este, para los dos era muy pequeño. Y ya había pasado 
mucho tiempo durmiendo en el sofá. No podía seguir que en su propia casa duerma en el sofá, y todo por mi culpa. Lo que mas me da alegría, es que por fin encontré a una persona que me haría feliz, por fin. Iba a ser yo Lucía, la persona mas feliz del mundo.

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