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martes, 7 de agosto de 2012

Cap.9 Mi nueva vida desde cero



Estuvimos cenando, y a la vez conversando, mi padre estaba muy feliz por mi, había madurado bastante. Hace un tiempo era una chica de quince años que estaba destrozada por la separación de sus padres, pero tuvo a su hermano con ella, y no era una vida tan dura. Luego mis amores prohibidos y falsos, que me sirvieron para aprender mas de la vida, luego estar en coma, mudarme. También me ayudó a aprender, y cuando mas sufrí, en la terrible muerte de mi madre, una persona que adoraba, aun que no teníamos una relación muy buen de madre e hija, yo la quería, ella me había dado la vida, el amor, me protegía, me cuidaba y me enseñó a ser fuerte. Y ya se que caí muy bajo y tuve que estar en una clínica, pero agradezco haber estado allí, porque me dio mas fuerzas, y me hizo volver a la pura realidad. Y también se que al principio era muy duro para mi volver a la vida que llevaba antes, pero era fuerte, y quería dejar el sufrimiento atrás. Aun que me había peleado con esos dos que sigo sin querer verles, sabia que no era un terrible sufrimiento para mi. Me sirvió para divertirme un rato y encontrar el amor de mi vida, Diego. Y si, esta vez me había dado cuenta que los cuentos de hadas existían, porque tuve una buena racha, sufrí mucho durante bastante tiempo, pero la vida me había dado una oportunidad para volver a ser feliz, y era encontrar a mi príncipe azul, estar con el para siempre. Y vivir mi propio cuento.

Terminamos la cena y se fueron, ya que decían que estaban cansados. Nosotros estábamos arreglando la mesa, limpiando todo. Luego fui a darme una ducha, y comencé a pensar en mis cosas. Al salir, estaba Diego mirándome y sonriendo. Se empezó a acercar poco a poco a mi, comenzamos a besarnos tiernamente, hasta despues apasionadamente. Luego sus besos bajaban poco a poco hasta mi cuello, y luego por el brazo. Le quité la camiseta, me bajó la toalla y allí estábamos, los dos totalmente desnudos en la cama. Había pasado la mejor noche de mi vida, esta vez si que me acordé de lo que había pasado no como la primera vez. Pero era sorprendente que me había quedado con una persona que las dos veces que me acosté con alguien eran con el. La primera no la conté mucho así que esta era la verdadera.

Al despertarnos juntos en la cama, estaba feliz, sonriendo y el me vio y comenzó a sonreír también.

-Eres increíble Lucía, y por fin me di cuenta de que no te equivocaste de estar viviendo juntos.
-Yo nunca me equivoco, y menos si tiene que ver con un chico como tu.- estaba apoyada a el.
-Te quiero mucho, y nunca me había enamorado de una chica como tu, eres especial.
-Yo también te quiero, aun que tardé mucho en darme cuenta de eso. Y espero que me hayas entendido.
-Mejor tarde que nunca ¿no?- dijo sonriendo y dando me un dulce beso, corto, pero me gustó.
-Si, bueno, será mejor que nos levantemos, porque Eva estará por venir.- la había invitado para pasar a conocer la casa.
-Voy a darme una ducha.
-Vale.

Me levanté ya eran las once de la mañana, me vestí, arreglé, hice unas tostadas, y luego preparé té. Yo paso del café, así que fue lo primero que se me cruzó por la cabeza. Después de un rato habían tocado al timbre, fui a abrir, y luego se escuchó el sonido del ascensor, que ya había subido. Fui, y la saludé con un abrazo. Ella estaba feliz, tenia que preguntar que le pasaba. Pero antes la invité a pasar y luego le propuse comer un poco y beber. Ella aceptó.

-Gorda! ¿Te gusta?- pregunté sobre la casa.
-Si, es precioso el piso, tienes buen gusto.- dijo riendo.- Y la comida también, muy buena. Pero aun no me cabe en la cabeza que de un día para otro, eres otra Lucía.
-Je je, si te digo que esta es la verdadera Lucía ¿me creerás?- dijo sonriendo.
-Si esta eres la verdadera tu, me encanta. Pero ¿¿por qué esperaste a que te pasara todo eso??
-Yo tampoco lo se, solo te puedo decir que todo lo que me ha pasado me ha echo madurar y aprender de mi misma, y de que no sirvió para ser otro tipo de Lucía sino la que siempre estaba muy profundo escondida, pero ya ha vuelto eso es lo mejor.
-Me alegro.
-A mi me gusta mas esta Lucía, pero todas son igual de especiales.- dijo Diego al darme un beso en la mejilla, y sentándose a mi lado.
-Todavía no me cabe, que estáis juntos.- dijo muy sorprendida.- Pensaba que ibas a terminar con Sergio.
-Ya..bueno, ese es un punto a parte..- dije riendo.
-Ya veo, ya.- dijo ella bebiendo el té, que había preparado.
-¿Y se puede saber por qué estas tan feliz?- al fin pregunté.
-A no, no es nada.- dijo sonriendo.
-Venga cuenta.- insistí.
-No es nada, tranquila. No es nada malo, y no te preocupes, algún día lo sabrás.
-Bueno, sino quieres decir nada, no te obligaré.- dijo un poco triste.
-No me pongas esa cara de cachorrito, no funcionará.- y Diego riéndose todo el rato.

Luego ella se fue, y nosotros nos quedamos mirando la tele un rato. Pero luego alguien me llamó en el móvil y tuve que cogerlo. Era un numero desconocido, así que vete a saber quien me estará llamando a las dos de la tarde.

-¿Lucía?- dijo una voz de una chica de mi edad, conocida, pero no me venia en mente quien podría ser.
-Si soy yo, ¿quién llama?- pregunté al no reconocer la chica.
-Que fuerte, ni te acuerdas de mi ya, muy bien ehh.- dijo un poco triste.
-¿Cristina?- dije al final.
-Al fin! Ya pensaba yo que no te ibas a recordar.
-Ja ja, cuento tiempo, des de infantil que no se nada de ti, ¿cómo te va?
-A mi bien, y por lo que veo a ti también.
-Bueno, no es para tanto, han pasado muchas cosas, pero no hay ganas de contar en estos momentos, y dime ¿y eso que llamas así? ¿pasó algo?
-Que va, me acordé de ti, y dije, venga a llamar a mi querida amiga, que la echaba de menos. Llamé a Sonia y Andrea para que me dieran tu numero, pero Andrea no lo tenia. ¿Pasó algo entre vosotras?
-Si, pero no quiero hablar de eso. ¿Y dónde estas?
-Pues en Barcelona, ¿dónde sino? Pero tu en Madrid, eso esta bien.
-Ja ja, ¿aun sigues allí? Si, aquí con mi padre, pero ahora viviendo con mi novio.
-Ohh, ¿y quién es el afortunado? ¿Juan?
-No, pero mejor que el seguro, je je. ¿Y tu qué? ¿Algun pretendiente?
-Muchisimos, como siempre ja ja. Que va no estoy para eso en estos momentos. Pero si tengo algo, ya te contaré.
-Que mala!
-Venga dejemos esto, te llamé también para decirte que te aré una visita. Que mi padre tiene negocios en la capital, durante un tiempo, así que nos veremos ¿no?
-Claro que si. Ya cuando llegues, llama y quedamos en vernos, yo vivo en frente del centro comercial.
-Si, cerca del hotel. Mejor, pues entonces hasta pronto lucicitos.
-Ja ja, ¿aun te acuerdas de eso crispis?
-Para no acordarme de nuestros apodos, y veo que tu también.
-Pues la verdad es que, me acuerdo poco, pero bueno.
-Que loca como siempre, venga adiós lucicitos que te vaya bien con el noviete ¿eh?
-Adiós crispis, gracietes. Y muchos abrazos, cuida te.

No me lo podía creer, era Cris, mi amiga de la infancia. Nunca os hablé de ella porque en infantil se tuvo que ir porque su padre tenia trabajo en otra parte. Así que se mudó. Y des de entonces no supe nada de ella. Eramos cinco chicas en el grupo en infantil. Siempre íbamos juntas y jugábamos juntas, eramos las mejores amigas. Y os estaréis preguntando que falta una. Si Lidia, la loca del grupo. Igual que todas, pero no supe nada de ella des de hace años. Sonia, sonis, así era su apodo, Andrea, era andris, Cris, crispis, Lidia, lidies y yo lucicitos. Y como veis los apodos eran parecidos a los nombres. Eramos pequeñas así que era lo único que se nosocurrió. Pero luego dejamos de llamarnos así, como faltaban dos del grupo, no era lo mismo.

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