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viernes, 7 de diciembre de 2012

Cap.24 Sensaciones raras



Abrí la puerta y entré. Estaba la tele encendida y pensaba que Diego no se había dormido sino estaría viendo la tele. Pero cuando fui al salón lo vi en el sofá dormido. Me acerqué para ponerle una manta para no resfriar se. Me di la vuelta y me fui para mi cuarto. Me puse el pijama y me eché en la cama.

Estuve mirando el techo durante un buen rato pero seguía sin dormirme. Pensaba en tantas cosas que ni yo misma sabia que estaba pensando. De todo un poco, para ser sincera.


Ya estaban los rayos de sol molestando por la ventana. Se me había olvidado bajar la persiana, pero no tenia sueño, ni tampoco me acuerdo de cuando me había dormido anoche, solo pensar al final logré coger el sueño.

Me levanté y me di una ducha caliente, después me puse una ropa mas cómoda y salí a prepararme el desayuno. Me iba a hacer unas tortitas y un té. Mas tarde se escucho abrir el frigorífico, era Diego, ya se había levantado y ni me había enterado.

-Buenos días.- me dijo, al girarme para verlo, estaba bebiendo agua.
-Buenos días.- contesté.- ¿Dormiste bien en el sofá?- ríe.
-Muy graciosa, tenias que haberme despertado ¿sabes?- guardó la botella de agua y se acercó en donde estaba yo.
-No quería quitar tu sueño, pero a la siguiente lo tendré en cuenta.- seguí haciendo las tortitas quedaba poco para terminar.
-Que buena pinta tiene.- dijo antes de sentarse.
-Si, ya me tocaba hacer algo a mi, siempre eras tu el que cocinaba.
-¿Soy mal cocinero?- creo que se había enfadado, pero no tenia el porqué.
-Nunca he dicho eso. Solo que quise hacer yo también algo.- reímos los dos, luego desayunamos.




Meses después...


Febrero, ni os imagináis, solo quedan cuatro  meses para acabar el año y que llegue el verano. Había sido un año bastante difícil para mi. ¿Por qué? Solo hay una respuesta, me preguntaban cosas de mi pasado y lo único que podía hacer era mentir. Menos a Sonia. Ella ha sido un gran apoyo para mi durante todo este tiempo. Hemos estado juntas y pasado muy buenos momentos...

Por otra parte os estaréis preguntando que pasó con mi familia. No he sabido nada de ellos ni quería saber. Se que hubo veces que venían a verme y me llamaban, Diego también quiso que vaya a visitarlos ya que la mujer de mi padre estaba embarazada e iba a tener un hermano o hermana.. Pero no confiaba en ellos, y eso no puede cambiar. He intentado varias veces perdonarles, pero algo dentro de mi decía que todavía no es el tiempo. Que todavía no ha llegado el día, así que quise preocuparme mas en mis estudios..


Elena


Hacia tan solo cinco meses que me fui de la capital. Por muchas razones, una de ellas fue que por culpa de mi padre ahora Lucia no nos habla, se olvidó de nosotros y la verdad que tiene todo el derecho del mundo. Y la otra razón ya no tenia otra cosa que hacer allí, ahora estaba en Barcelona con una persona que conocí hace unos pocos meses. Parece que nos conocemos des de hacia bastante, le quiero. Y anoche me pidió matrimonio.

Creo que fue lo mas bonito que me había pasado. Quiero contárselo a mi familia, y mas a mi hermana. Quiero que sea la dama de honor y que me ayude en todo esto.. Pero ya sabéis el problema, un asco.

No dudé ni un segundo mas, quería probar a ver que pasa. Total no cuesta nada. Marqué su numero y esperé a que me lo cogiera.

-Bueno?- dijo una voz masculina, me imaginé que era Diego.
-Diego, soy yo Elena.- dije amablemente.
-Oh Eli ¿cómo estas? Cuanto tiempo sin saber de ti.- ese chico me caía muy bien, y me alegraba que esté con mi hermana, es el mejor chico para ella.
-Muy bien ¿y tu?
-Bien, gracias. Y bueno ¿a que viene tu llamada?
-Si, siento molestar. Es que quería hablar con mi hermana ¿esta?
-Ya te la paso. Luciaaa!- estuve nerviosa por si lo iba a coger, ojalá no siga enfadada mas conmigo. La echaba de menos y no tardó mucho en contestar, eso me alegró.
-¿Si?- era ella!! Esa voz no la escuchaba hacia tanto tiempo..
-Lucia! ¿Cómo estas hermanita?- puse una sonrisa, aun que ella no me veía estaba feliz.
-Elena! Muy bien ¿y tu? Cuanto tiempo ¿dónde te metiste?- que raro, pensaba que me odiaba como a nuestro padre, a lo mejor se lo había perdonado pero como no estaba allí pues ami no.
-Bien, me alegra hablar contigo. Te tengo una noticia que espero que te guste.
-A ver dime, no me dejes intrigada.
-ME CASO!!!!- al decírselo escuché como gritaba, cada vez se me hacia mas raro todo esto. Pero lo bueno es que me habla no me colgó.
-No sabes como me alegro, tu mereces ser feliz.- tantas sonrisas se formaron en mi cara que no podía ponerme mal, estaba muy feliz por todo.

Estuvimos hablando durante un buen rato y me contó que todavía no había recuperado la memoria pero seguía con fe, eso me alegraba. Y aceptó ser mi dama de honor, aunque todavía no estaba decidido cuando iba a ser la boda, pero ya íbamos a pensar en algo. Ahora solo faltaba decírselo a mi padre y mi hermano.

Lucia

Me alegraba haber hablado con mi hermana, me había servido de mucho. Ahora me estaba vistiendo para ir a dar una vuelta con Sonia. Necesitaba despejar me un rato, he estado estudiando para un examen muy importante que había dentro de una semana.
Fuimos a dar un paseo, pero  después de una hora alguien la llamó y se tuvo que ir, yo me estaba dirigiendo para la casa pero alguien me paró. Era Juan.

-Hola Lucia.
-Hola Juan. ¿Qué pasa?- dije algo sorprendida por su actitud conmigo.
La verdad que hacía unos meses que no hablaba con el por muchas razones. Una de ellas fue cuando lo volví a ver con Andrea. Puede que digan que son solo amigos, pero es una mentira. Y yo la verdad que estaba harta de tantas mentiras a mí alrededor así que no quise meterme con ninguno de los dos y pasé olímpicamente de ellos.
No me interesaba nada que tuviera que ver con esos dos, estaba perfectamente feliz con las personas que tenia de amigos, Sonia, Diego y algunas que otras personas que había conocido en la universidad.
-Quería que vinieras a una fiesta esta noche ¿te apetece?
-No, gracias. No estoy para fiestas.- quise irme pero me cogió del brazo, donde provocó que me diera la vuelta.
-Por favor, solo esta vez. Quiero que te despejes.
-¿A qué viene esa inesperada invitación?
-A que me dejes hacerte feliz.
-¿Feliz?- no entendía a donde quería llegar con todo esto.
-Vale, si no quieres ir de fiesta, deja me invitarte a cenar entonces.- de veras que no entendía que quería con todo esto. Pero la verdad que me vendría bien, así que acepté.
-Vale, pero a cenar solo ¿eh?
-Gracias. Paso a por ti a las ocho.- y se fue, dejándome en plena calle sola.
Fui a casa a arreglarme ya que quedaba una hora. Pero justo cuando salí de la ducha había llegado Diego, ahora como le iba a contar esto. Me decía a mí misma.
Luego me vestí y me acerqué a su habitación para decírselo.
-Diego.-  se me quedó mirando porque me había puesto un vestido.
-¿Vas a salir?- me estaba poniendo un poco nerviosa por lo que había recordado de la otra noche.

FLASHBACK

Era ya de noche y me había puesto el pijama, luego me quedé mirando la tele durante un rato hasta que llegó Diego. El se sentó a mi lado y fue un poco incomodo no sé porque, pero había algo que tenía que hacer, o mejor dicho una sensación rara que me estaba diciendo por dentro, bésalo, bésalo, bésalo. Y le hice caso a esa rara sensación, lo besé y él me respondió al beso, pero luego la cosa fue a más.  Nos habíamos acostado. 

FIN DEL FLASHBACK


No sé que me estaba pasando, pero por una parte me había gustado, sentía que ese cuerpo lo había tocado otras veces, pero por otra parte esta que no me sentía muy cómoda,
Estaba rara, pero por suerte el me entendió y dijo que no pasaba nada. Pero en ocasiones des entonces no hablo mucho con él, pensará de mi lo peor. Por eso me sentía así ahora cuando lo tenía cerca de mí. Creo que había empezado a sentir algo por él.
Que complicado es esto, todo esto. Toda mi vida por así decirlo
-Sí, voy a salir. Llegaré lo más pronto que pueda ¿sí? No te preocupes.- dije lo más rápido que pude y salí de esa habitación.
Cuando bajé abajo vi que ya me estaba esperando, se me quedó mirando.
-Se te caerá la baba.- reímos los dos y subimos al coche.- ¿Dónde me vas a llevar?- rió antes de contestarme.
-A un lugar que te va a encantar.
En unos minutos llegamos a un restaurante que cuando entramos no había nadie, solo el camarero que nos iba a traer la cena. Apartó la silla como todo un caballero para que me pueda sentar y luego él se sentó.
La cena fue muy buena, había música de fondo, pero había algo raro ¿era una cena romántica? Fue lo único que pude pensar en estos momentos. Pero seguía sin entender mucho de que iba todo esto, un poco raro era.
-Ven.- dijo al cogerme de la mano.
Subimos unas escaleras y nos encontrábamos en una terraza, supongo que era del restaurante. Se podía ver parte de la ciudad, y era todo muy hermoso. Yo miraba con una sonrisa en mi cara, esta noche me lo había pasado muy bien, pero no entendía mucho de que iba todo esto, la cena, esto.
-Juan.- el se me quedó mirando.- ¿A qué viene todo esto?- sonrió.
-Es que la fecha de hoy es muy importante para los dos.
-¿5 de febrero?- dije confundida, más que antes.
-Sí, un cinco de febrero fue cuando empezó nuestra historia de amor que duró dos únicos y mejores meses.- dijo al darme una rosa que no sabía de donde la había sacado.
-Juan, es que..
-No, no digas nada.- dijo al acercarse a mí y besarme.
¿Por qué sentía algo cuando me besó? Otra de las sensaciones raras que tengo.
Se apartó y para poder coger algo de aire  y me miró a los ojos.

-Yo a ti te quiero Lucia, siempre te quise, aun que pienses que hubo algo entre yo y Andrea. Pero tú siempre me has importado, incluso cuando me enteré que estabas con Diego. Hice de todo. Muchas locuras que las haría mil veces más por tenerte conmigo.- y me dio otro beso, más intenso, más sentimental, mas amoroso, más dulce, mas… de todo. Pero me despegué.
-Estoy es un poco… no tengo palabras para esto Juan. Me lo he pasado muy bien esta noche, pero yo no sé si podré estar así contigo.
-No me digas esto, cuando me enteré que perdiste la memoria pensé que tenía otra oportunidad, otra oportunidad para estar contigo, para que empieces a sentir lo mismo que antes.
-No quiero hacerte daño.-  fue lo único que logré decir, porque se acercó y me volvió a besar.
Entonces al cerrar los ojos pasaron mil cosas en mi cabeza. Fue como si fueron sueños. Muchos sueños que de repente al abrir los ojos lo único que pude hacer es empujar a Juan.
-¿Qué haces Juan? Sabes que estoy con Diego.- solté por mi boca.
-¿Qué?- dijo confundido por mi reacción, pero yo también lo estaba.
-¿Cómo que qué? Estoy viviendo y saliendo con Diego. Y ahora me besas tu y por cierto ¿dónde estamos?- miré a mi alrededor, el no abría la boca para decir nada.- ¿Estas mudo?- pregunté, entonces me miró raro.- ¿Qué pasa? Ah, ¿y qué haces tú aquí?- ¿por qué estaba diciendo todo esto?
-Te invité  a cenar porque hoy es 5 de febrero.- dijo y me quedé muda por esa fecha. - ¿Te pasa algo? Te veo rara.
-¿Rara yo? Solo quiero volver a casa, dormir y levantarme para ir a ver a mi familia.- al escucharme se me quedó mirando como si hubiera dicho algo malo.- ¿Qué pasa, por qué me miras así?
-Tú no hablas con tu familia des de hacía varios meses, espera…- se quedó pensativo durante un rato.- ¿Cuándo empezaste a ir a natación?
-¿A que viene esto ahora Juan?- este chico me estaba poniendo algo de los nervios.
-Tu solo contéstame.- puse cara de no entender nada pero le hice caso y contesté.
-Cuando era pequeña, tengo muchas medallas.- entonces me abrazó y yo seguía sin comprender de que estaba hablando.- ¿Pero qué haces?
-No me lo puedo creer.- dijo al separarse.- Recuperaste la memoria.
-¿Recuperar la memoria?- pregunté sin seguir entendiendo nada de nada.

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