Al escuchar lo que me dijo el doctor, no podía aguantar, se me cayó el móvil en el suelo y se partió en trozos. Al mismo tiempo se me empezaron a caer las lágrimas, esparciéndose por mi rostro. Los ojos seguramente los tenia ya rojos. Y no podía seguir perdiendo mi tiempo, así que me levanté me puse algo de ropa, porque me había puesto el pijama, cogí las llaves y el móvil de Diego, ya que el mio se había roto.
Cogí la moto y fui hacia el hospital. Al llegar busqué al doctor. No lo encontraba pero una enferma me ayudó a buscarlo. Al fin lo encontré.
-Lucía, Te estaba hablando hasta que la llamada se cortó.- dijo preocupado.
-Es que...me puse muy mal y el móvil se me cayó al suelo, y se rompió.
-No te preocupes, no es nada grave.
-¿Cómo supiste llamarme a mi?
-Cuando estuviste internada, el venia a menudo a visitarte, por eso supe que os conocíais. Y como tenia tu numero guardado..
-¿Y qué le pasó?
-Un coche le dio un fuerte golpe de la cintura para abajo.
-¿Y cómo esta? ¿Le ha pasado algo malo? ¿Esta bien?
-Tranquila, le estamos haciendo radiografias, por si tiene alguna fractura, o algún hueso roto. Estamos esperando los resultados. Al tenerlos te avisaré.
-Gracias doctor, por todo.- dije sonriendo.- ¿Lo puedo ver?
-No es nada. No por ahora, estamos haciendo las radiografias y todo esto, pero cuando se pueda ya te aviso.
-Vale, voy a llamar a mi hermana. Hasta después.
-Hasta después.
Se despidió con una sonrisa. Luego cogí el móvil de Diego y llamé a mi hermana, ya que era la ultima persona a la que llamé, y le pedí ayuda.
-¿Elena?
-¿Lucía? ¿Qué pasó ahora?- creo que la había despertado. Ya eran las doce de la noche, demasiado tarde para ella, y bueno estaba a punto de ser la una de la madrugada.
-Estoy en el hospital, Diego tuvo un accidente, y necesito que vengas, no quiero estar sola.
-Pero...vale ahora iré. ¿Es el mismo hospital donde estuviste tu?
-Si ese mismo.
-Vale, en unos minutos estaré allí.
-Gracias.
Y colgó. Estuve en la sala de espera hasta que aparicio ella con mi hermano. Me sorpendí porque solo se lo dije ella. Pero se lo habrá contado a Dani, no me importaba, me sentía mejor de que el estuviera allí conmigo. Lo raro es que no lo llamé a el, sino a Elena. Y siempre que necesito ayuda se la pido a el, pero esta vez no se que me pasó.
-¿Qué le pasó Lucía?- me preguntaron los dos.
-Un coche le dio un golpe, y ahora le están haciendo radiografias por si hay algún problema.- contesté triste.
-¿Y ya le has visto?- me preguntó mi hermano.
-No, el doctor no me dejó, ya me iba avisar cuando podía.
-¿Y que pasó que se fue de la casa?- siguió preguntando.
-No preguntes lo que ya sabes, porque ya te lo habrá contado Elena al venir.- y la miré, ella se giro hacia otro lado, significado, de que ya se lo había contado todo.
-Pero quiero que me lo digas tu.
-Volvió Álvaro y al vernos el se fue.
-¿Álvaro? ¿Y que quería?
-No se, marear, como siempre.
Estuvimos un tiempo ahí metidos en ese hospital, que ya lo odiaba. Ya estaba cansada y me había dormido apoyada en el hombro de mi hermano, y no se cuando me había despertado para decirme que vaya a casa a darme una ducha y comer algo y luego ya volver al hospital. No quería pero al final tuve que hacerlo.
Al arreglarme y hacer todo lo que me mandó hacer mi hermano. Me fui hacia el hospital otra vez. Al llegar me dijo el medico que ya podía ir a verlo. Al entrar en el cuarto donde se encontraba, lo vi, echado en la cama, con los ojos cerrados y vendas en una de las piernas y en uno de los brazos. No aguantaba verlo así, asique salí de allí como pude. El medico me vio y me preguntó que me pasaba, le conté que no podía verlo así, y que era mi culpa. Y lo era, entonces mis lágrimas volvieron a salir. El me abrazo y me dijo que me tranquilizara. Luego me contó que no había ningún problema en las radiografias solo unas pocas fracturas en el brazo y esguince en la pierna. Por eso tenia las vendas.
Me decidí por entrar, no quería dejarlo solo en estos momentos. El siempre estuvo conmigo pasara lo que pasara. Así que me senté en la silla que estaba al lado de su cama y comencé a pensar. Era por mi culpa por estar aquí, en la camilla. Todo era por mi. Si no hubiera venido Álvaro el nunca lo hubiera conocido y tampoco se iba a ir, y no iba a tener este maldito accidente.
Me había dormido. Habían pasado horas y ya era el día siguiente. No pude creer que me haya dormido. Al despertarme ya era de día y justo en ese momento entró el doctor. Me preguntó si estaba bien y le dije que si. Estuvimos un rato hablando sobre lo que le pasó a Diego. Y al rato se despertó. No me lo creí, ya estaba abriendo los ojos, me encontraba mejor aun, había despertado al fin. Me alegraba. El doctor se fue y me quedé hablando con el.
-¿Cómo te encuentras?- dije al sentarme a su lado.
-Bien, un poco con dolor, pero bien. ¿Y tu cómo te encuentras? ¿Has pasado toda la noche aquí?- dijo al girarse hacia mi.
-Un poco mal por lo que te pasó, pero bien. Si, me había dormido.
-No te preocupes por mi, estoy bien, solo fue un accidente.
-Si, solo fue un accidente. Lo siento Diego.
-¿Lo sientes por qué? Tu no tienes la culpa de nada.
-Si la tengo. Si no hubieras conocido a Álvaro, esto no hubiera pasado.
-Pero que dices. Ninguno tiene la culpa. Ya te dije que fue un accidente.
-Diego por favor. El doctor llamó a tus padres, llegaran en cualquier momento.
-¿Qué? Si me ven así, se acabará todo.
-¿Todo qué?- dije sin entender de que hablaba.
-Mis padres iban a hacer una fiesta de la llegada de mis tíos y mi prima, y querían que vinieses. Pero si me pasó esto, no habrá fiesta ni nada.
-¿Y cuándo es la fiesta?
-Este fin de semana.
Estuvimos hablando un rato hasta que tocaron a la puerta. Al entrar vi a una mujer de unos treinta años por ahí. Y un hombre alto, de unos cuarenta y tantos. Me imaginé que eran los padres de Diego y así fue. Al verlo así su madre fue hacia el a abrazarlo, y el abrazo fue acompañado de un beso en la frente. En ese instante me acordé de mi madre. La echaba tanto de menos. No logré despedirme de ella en persona. Y entonces se me calló una lágrima de los ojos y yo sin darme cuenta. Pero Diego se dio cuenta.
-Tranquila.- dijo al cogerme de la mano, que la tenia puesta en su cama.
-Tu serás la famosa Lucía ¿no?- dijo la mujer al mirarme y acercarse a mi.
-Si esa soy.- dije al darme cuenta y limpiarme la lágrima antes de que me viera la señora.
-Soy Julia, encantada de conocerte. - dijo al darme un abrazo a mi también.
-Igual mente.- dije con una sonrisa falsa. Pensaba que no se había dado cuenta de mis pocas lágrimas, pero si.
-¿Por qué llorabas?
-¿Yo? Por nada, tranquila.
-Mamá, será mejor que nos dejes solos.- dijo Diego, entonces su madre se fue, y hace un rato su padre también a por algo de beber.- ¿Qué te pasa?
-Nada.- dije al levantarme y ir hacia la ventana.
-Lucía, no me mientas, puedes contar conmigo, estamos juntos en esto ¿no?
-Si, pero...
-Pero nada, dime que te ocurre.
-Al ver a tu madre preocupada, me acordé de la mía.- dije al girarme y volver hacia él.- La echo mucho de menos Diego.- entonces lo abracé y empecé a llorar como nunca. Como si volviese el dolor otra vez en mi. Pensaba que ya había arreglado el problema de mi madre, pero ya veo que no. Siento aun ese vació que comencé a tener desde que me dieron la noticia de que ya habia muerto. Y pensaba que ese vacio ya estaba ocupado por otra tontería. Pero ahora se que nunca podrá ser ocupado por otra cosa, siempre quedará vacío. También pensaba que era fuerte, y que quise olvidar todo mi pasado y empezar de cero, pero no. Aun era débil, y no sabia hasta cuando seguiría así. Tengo miedo.
Pobrecilla Lucia, es que eso es muy duro. Esta genial. Un beso.
ResponderEliminarFirmado: Sarus
Ya, m alegro k t guste! un besitoo!:))
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