Seguidores

Vistas de página en total

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cap.13 Decisión tomada

Me fui a casa y dejé a sus padres que se quedaran con el. Pero al andar hacia casa me decidí para ir a ver a Nati, hacia tiempo que no quedaba con ella y necesitaba hablar. Toqué al timbre, nadie me abría pero al final fue ella quien abrió.

-Lucía, que sorpresa.- dijo al darme un abrazo.
-¿Puedo pasar?
-Claro, pasa.- y nos fuimos hacia su cuarto.
-¿Cómo estás? Me he enterado que tienes nuevo piso y lo compartes con Diego, me alegro mucho por vosotros. Iba a llamarte un día de estos para quedar, pero no he tenido tiempo. Te tengo una sorpresa. ¿Te pasa algo?- no escuché mucho de lo que dijo, estuve mas pendiente  de mis pensamientos que de otra cosa y se había dado cuenta.
-Eh?.. ¿qué decías?
-¿Qué te pasa?
-Diego tuvo un accidente. Pero ese no es el problema, volvió Álvaro y necesitaba hablar con alguien.
-Oh, Lucía.- dijo al darme otro abrazo.
-Nati, soy débil. Pensaba que había vuelto a ser la misma Lucía de siempre, la buena, pero me equivocaba. Solo era un papel que interpretaba...- y me volvieron a salir las lágrimas.
-No llores, tranquila. Y no digas eso. Eres muy fuerte, te han pasado muchas cosas y tu nunca te rendiste, siempre luchaste por lo que querías, y mira, te metiste en mi mundo y se te complicó todo, pero al estar en la clínica, tu seguiste a delante, y ahora estas formando una familia, tienes una relación con una persona que te ama. Y no digas que eres débil, porque si me hubieran pasado todas esas cosas que a ti, ya me hubiera suicidado.
-¿Y te crees que no lo he pensado hacer? Muchas veces, pero siempre hubo un cambio en mis planes. Y me tiraba hacia atrás.
-Lucía, no pienses en eso ahora. Y no digas que eres débil. Tu has pasado por mucho y ahora eres feliz.
-No lo soy, o al menos, lo era antes. Pero todo cambió hoy.
-¿Por qué hoy?
-Porque al ver a Diego en la camilla por culpa mía, y luego al ver a su madre con el, me di cuenta de que nunca olvidé lo que me pasó. Pensaba que había empezado de cero, pero mi vida pasada sigue detrás mía, y no me deja respirar tranquila. Siempre me perseguirá mi pasado.
-Lucía, te estas rindiendo, y no quiero que lo hagas. Porque tu puedes, y solo por eso no vale la pena.
-Es que, quiero volver a hablar con mi madre Nati, pero eso nunca pasará, porque ya no esta entre nosotros. Y lo peor de todo es que me ha bajado mucho el ánimo, no puedo creer que me este pasando todo esto a mi. Es muy difícil, y se que desde ahora toda mi vida será difícil. Tomaré decisiones equivocadas y me arrepentiré. Y no se que hacer. No se si volver al hospital  y ver la familia feliz que tiene Diego, y que mi familia fue feliz hace mucho tiempo y ya no será lo mismo.
-Si pudiera hacer algo por ti.
-Pero no puedes, y siento venir a molestarte, pero necesitaba desahogarme. Mejor me voy a darme una ducha lo necesito. Y también pienso ir unos días lejos de aquí, necesitaré respirar aire puro.
-No cometas ninguna locura, Diego te necesita y no te puedes ir así sin mas.
-Nati, entiende me, necesito un poco de tiempo, me despediré de el y le pediré perdón. Pero de verdad que lo necesito. No puedo seguir así.

Me despedí y me fui a casa. Me duché, volví hacia el hospital tenia que explicarle lo que tenia pensado hacer, era una tontería dejarlo, porque siempre estuvo conmigo. Pero me tendría que entender por alguna razón. Necesitaba estar con el, pero así como estoy en estos momentos no conseguiré nada. Tengo que intentar pensar muy bien lo que quiero hacer, mi futuro es importante para mi, y el pasado ya no quiero que ronde por mi cabeza. Y la única forma era desaparecer de aquí, ir a algún sitio lejos, y diferente. Donde nadie me conozca. Lo mejor es empezar de cero en un sitio lejos, pero no podría, ya que aquí acabe de formar mi pequeña familia, que aunque eramos dos eran bastantes para formar ya una familia. Y sabia que con Diego seguiría formando nuestra familia, hijos, nietos, bisnietos. Eso ya lo tenia mas que claro.

Llegué al hospital, subí hacia donde se encontraba su cuarto y entré, pero antes toqué a la puerta. Al entrar lo vi en esa camilla, no aguantaba verlo así. Entonces al verme sus padres se fueron  nos dejaron solos.

-¿Estas bien Lucía?
-No mucho. Diego, se que te enfadaras conmigo pero necesito hacerlo.
-¿El qué? ¿Qué pasa?
-Quiero irme unos días lejos de aquí, necesito alejarme de este país. Vacaciones o como quieras llamarlo, pero necesito irme por un tiempo. No se cuanto, pero lo necesito.
-Lucía...- no le dejé terminar.
-No, no digas nada. Ya se que no quieres que lo haga, ni tampoco te quiero dejar solo aquí, porque cuando estaba yo en el hospital tu estabas conmigo, y si, soy una egoísta no pienso en nadie mas que en mi. Pero de verdad que lo necesito.
-Me parece bien..- tampoco le dejé terminar.
-Lo siento, si me quieres dejar lo entenderé.. ¿qué?
-Que si de verdad quieres irte, lo entiendo. Lo necesitas.
-De verdad dejarás irme?
-No soy tu dios ni nada de eso, para mandarte a hacer algo obligada mente. Tu sabes lo que haces y estoy contigo.- al escuchar que me ha apoyado en todo fui y le di un beso.
-Te quiero mucho, nunca lo olvides..
-Yo también te quiero. ¿Cuándo te quieres ir?
-No lo se, hablaré con mi padre para un billete de avión en algún sitio del mundo, que no se donde será.
-Lucía.
-Dime.
-Solo hay un problema.
-¿Cuál?
-No quiero que te pase nada malo, ¿vale? Promete me que a donde vayas vas a cuidarte.
-Por supuesto que me cuidaré.

Me despedí de el y me fui a hablar con mi padre, tenia que contarle mi plan. Pero ahora que pienso, me he olvidado de todo el mundo. Des de que decidí mudarme y toda esa historia dejé de ver a mis amigos, de hablar con ellos, de quedar. Y tampoco hablo mucho con mis hermanos, mi vida es terrible por una parte, y por otra feliz. No quiero perder a las personas que quiero. Ya se que esto no tiene nada que ver con lo de antes. Pero creo que debería pensar en mis relaciones, porque las perdería si seguía como antes, sin dar señales.

Llegué a la casa, toqué al timbre y me abrió Luisa. Se alegraba al verme y me dio un abrazo.

-Luci! Cuanto tiempo querida.
-Hola Luisita. Quería hablar con mi padre ¿está?
-Si claro, en la sala.
-Siempre esta allí, ¿no trabaja o que?
-Si pero volvió hace poco y se puso a ver la tele.
-Ah bueno, voy a ir a verlo.
-Vale.

Me fui hacia el salón y por mi suerte estaba solo.

-Hola papá.
-Hija, ¿cómo estas?
-Ni bien ni mal. Pero deja el tema, quiero hablar contigo.
-Ya, siempre que vienes aquí es para pedir algo. Ya no llamas, me tengo que enterar por tu hermano que estas en el hospital porque Diego tuvo un accidente. Y sabes como odio enterrarme por otra persona.
-Papá, por favor. Quiero dinero para un billete de avión.
-¿Un billete de avión? ¿Para que?
-Necesito irme de aquí. Pensar.
-¿A que se debe eso ahora?
-No quiero hablar de eso.
-Toma.- sacó el dinero y me lo dio.
-Adiós y gracias.

Se había enfadado. Y es lo normal. No hablé con el desde la cena que hicimos para enseñar el piso y ya. Al salir de la casa y dirigirme a la mía. Al entrar para hacer la maleta y todo me sonó el móvil. Pero no lo cogí.

2 comentarios:

  1. quien sera el que la llama? Esta genial y siempre dejas con la intriga jajajaja. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahh jeje, m alegro k t guste:) jeje ya m gusta dejar con la intriga.. xd unbesito!

      Eliminar